De turismo en Frankfurt

El pasado jueves estuve en la sede central de Siemens situada en Erlangen para integrarme en el equipo de trabajo del proyecto Marchwood CCGT. Se trata de un pueblecito de 107.000 habitantes, de los cuales unos 50.000 trabajan para Siemens. Me comentan que es el pueblo más cuidado y con más zonas verdes de Alemania. Tiene un gran centro deportivo con pistas de tenis, piscina, gimnasio, campo de fútbol, etc…y una “cantina” con precios reducidos al precio de 38 euros al año (cortesía de Siemens). Después del trabajo me llevaron a un Biergarten donde obviamente sólo pude tomar cerveza. Aquí hay tantas variedades que es casi imposible que alguna de ellas no te guste. Comentar que el vaso pequeño es de medio litro (2,90 eur.) y el normal es una jarra de un litro (5,60 eur.).

El viernes volví a Offenbach tras 3 horitas de autobús.

El sábado pasé el día en Frankfurt como un turista más. Me preparé una ruta con 23 lugares para visitar y pude cumplirla. Es curioso comprobar como en ninguna estación de metro hay tornos, el paso hasta el andén está libre de barreras. ¿Os imagináis algo así por ahí? No pagaría nadie.


Como siempre en todas las ciudades lo mejor es la parte vieja, aquí se pueden visitar edificios del año 852 como la catedral, que estaba en obras (ya le tocaba reforma je je), parte del antiguo muro que rodeaba a la ciudad del siglo XII, la torre de Eschenheim de 1428 que reforzaba la muralla, la iglesia de San Nicolás de 1290 o la casa de piedra de 1464. La mayoría de estos edificios están ocupados por cafeterías o restaurantes. Por otro lado muchos de estos lugares tuvieron que ser reconstruidos tras los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial que destruyeron la ciudad, por ejemplo, en la Iglesia de San Pablo se puede ver una exposición de su reconstrucción y lo que ésta supuso para la ciudad (símbolo de la democracia alemana). En mitad de la visita me topé con una concentración motera de “Vespas” que ocuparon toda la plaza del ayuntamiento.




Finalmente, acabé la tarde en el Centro Cultural Gallego de Frankfurt donde practiqué un poco el castellano. Tras 7 horas mi pequeño viaje en el tiempo llegó a su fin habiendo hecho escala en unos cuantos siglos.