Y en el capítulo de hoy…. Bath

Esta vez nos juntamos cuatro compañeros para ir a Bath. Es una ciudad situada 65 millas al norte de Southampton, muy próxima a Bristol. El viaje es largo porque la carreteras están plagadas de radares y los límites de velocidad en UK son muy bajos. Tardamos dos horas en llegar.

Lo primero que llama la atención es que todos lo edificios tienen la misma apariencia. Aquí no hay construcciones modernas ni rascacielos. En este sentido me recuerda muchísimo a Salamanca. Sus calles están literalmente llenas de gente y continuamente se ven llegar autobuses llenos de turistas.

Bath es una ciudad con pocos monumentos y museos. Su principal encanto es el aspecto antiguo de sus edificios y sus parques verdes. No quiero decir que no tenga lugares interesantes que visitar pero su punto fuerte es el “shopping”.

Comenzamos nuestro paseo en Bath Abbey. Es una iglesia construida en 1499 que dejó de serlo 40 años más tarde y que actualmente se utiliza como centro cultural.


Bath Abbey

Winchester

El domingo visité Winchester. Se trata de una ciudad con mucha historia a sus espaldas. La primera referencia que se tiene data del año 150 A.C. Durante la época de los sajones fue la capital de Inglaterra y residencia real hasta el año 1035. En la actualidad es la capital administrativa del Condado de Hampshire. Como curiosidad Winchester es uno de los lugares que visitamos al leer “Los Pilares de la Tierra” de Ken Follet.

 
Empecé el día a las 9 de la mañana. Metí los datos en el GPS y puse rumbo a Winchester. El viaje es corto. La distancia desde Southampton es de sólo 15 Km. así que llegue prontito para poder sacar fotos sin gente alrededor.

Lo primero que uno ve al llegar es la estatua del Rey Alfredo, su fundador, al inicio de High Street. Ésta es la avenida principal de Winchester y es donde se encuentran la mayoría de los comercios. La calle termina en Westgate, una de las antiguas entradas medievales y que actualmente aloja un pequeño museo.

High Street

Turismo en Southampton

El domingo aprovechando el buen tiempo me dí una vuelta por Southampton. Éstos son días de mucho ajetreo en la ciudad a cuenta del “Boat Show”. Se trata de una feria para exhibir y vender barcos. Debe de tratarse de un evento muy importante cuando los hoteles suben los precios por habitación al doble y, aun así, no quedan plazas libres. Como será el asunto que el tío de los dineros ha trasladado a los ingenieros que viven en hoteles a Winchester para ahorrarse la pasta que cuenta el alojamiento durante esta semana.

En pocas palabras Southampton puede dividirse en tres zonas diferenciadas, la primera es el puerto deportivo y los muelles, desde donde parten los ferries y los cruceros de lujo. La segunda es una gran zona comercial que abarca una calle llena de tiendas y tres centros comerciales: WestQuay, Bargate y The Mall. La tercera son las grandes zonas ajardinadas en pleno centro de la ciudad donde la gente pasa el tiempo descansando sobre la hierba. Como principales puntos de interés turístico tenemos la antigua muralla que rodea la ciudad, casas de época, museos, algunas iglesias, como la de St. Mary, y varios monumentos, entre los que destacan el levantado en recuerdo a las víctimas de la Segunda Guerra Mundial y el dedicado al naufragio del Titanic.

Parte de la muralla en Western Esplanade

Sábado por la mañana

Los sábados en los que me levanto con energía, es decir, que no he salido el viernes hasta tarde, acudo a la oficina para adelantar algo de trabajo y, de paso, acumular días libres. Tal y como están las cosas siempre hay algo que hacer y en cierta manera se agradece trabajar con algo de tranquilidad porque entre semana el “QA/QC Dpt.” es de largo el más visitado. Como podéis comprobar entre los problemas y el papeleo siempre hay algo de tiempo para comer unas pizzas con los compañeros.

Martin, Txemi, Alfred, Ben y Mark

Queen Mary 2

Hoy el Queen Mary 2 ha pasado por Southampton, construido en 2003 es el trasatlántico más lujoso del mundo (también el más caro hasta la fecha, costó 800 millones de dólares). Aprovechando que la obra está cerca de la ría nos hemos sacado unas fotos con “ella”.


Londres

El sábado me fui a Londres a pasar el fin de semana con un compañero de trabajo, Ben, y unos amigos suyos. Afortunadamente el tiempo nos respetó y no llovió, algo raro por aquí. Estuvimos alojados en su piso cerca de la zona de Camden. La verdad es que se aprecia la diferencia entre Southampton y Londres viendo los bichos raros que pululan por sus calles, al menos por esa zona. A veces parecía que estuviéramos en carnaval. Por lo demás, la noche estuvo bien, ya sabéis, mucha gente, precios caros, vasos de Arcopal y cubatas que saben sólo a zumo.

Ben, Txemi (tratando de estar a la altura) y James
A la mañana siguiente, y tras un reparador sueño en un sofá de lo más incómodo, hicimos algo de turismo. El mercado de Camden (la de cosas extrañas que se pueden llegar a vender), Buckingham Palace, el Big Ben, Picadilly Circus y poco más. Todo bastante rápido porque no había mucho tiempo. Habrá que volver.....

 
Estrenando la camiseta frente al Buckingham Palace

Visita al hospital

El primer edificio oficial de Southampton que he visitado es el Royal South Hants Hospital, y nada menos que como paciente. Al parecer la toalla no fue lo único que me llevé del Hotel Ibis. Antes de marchar me noté unas manchas rojas en un costado que con el tiempo han ido extendiéndose. El viernes por la mañana visité a la enfermera de la obra y me mandó directamente al hospital. Tengo una infección viral (pitiriasis rosada). Para vuestra tranquilidad os diré que no es grave y que saldré de ésta, jeje. El tratamiento es esperar a que se vaya bebiendo agua y descansando.

 
Cambiando de tema, el viernes me cambiaron de coche. Sigue siendo un Astra pero mucho menos deportivo y con un motor más pequeño. Eso si nuevecito como podéis comprobar en la foto (5 millas).


Salir por Southampton - Parte 2

El viernes hice otro estudio de campo acerca de salir por aquí. Esta vez con la gente joven de la oficina. Todo fue muy distinto a lo de los otros sábados. Me refiero a que no hubo cena previa y que no ví gente estrafalaria con trapos rosas y botas camperas. Eso sí, el precio de las bebidas y los vasos de Arcoroc seguían siendo los mismos. Salimos unas 15 personas, los dos únicos que no hablábamos alemán éramos una compañera de Polonia y yo. No fue problema ya que declaramos el inglés como idioma oficial de la noche. No obstante, alguno se atrevió con el castellano, casi siempre para decir cerveza mientras señalaba su vaso.


No sé las copas que tomamos pero fueron muchas porque aquí los cubatas saben a zumo. Diría que un cubata nacional equivale a dos o tres de los de aquí. No digo que la gente no se emborrache pero tienes que beber mucho para que te suba. Como buenos alemanes la mayoría se pasó la noche bebiendo cerveza aunque de vez en cuando cambiaban. Tanta cerveza debe llenar mucho.

La anécdota de la noché llegó cuando me tocó volver a casa y no me acordaba del nombre de la calle. Para partirse....
 

Mudanza

Este lunes me entregaron las llaves del piso. Se acabó lo de vivir en el hotel. Está situado a poca distancia del centro y, lo más importante, tengo cerca un supermercado que cierra a la 23 p.m. La dirección es:

Flat 5
Charter House
85 Canute Road
Southampton
Hampshire
SO14 3FY

(Por ahora no me escribáis cartas porque no sé donde está el buzón, jeje.)

Se trata de un bajo con una habitación. Como podéis comprobar el estado general de la casa es muy bueno aunque le falta algún mueble. No tengo sillas ni mesa. La cocina está completamente equipada, tiene todo lo necesario para triunfar con una buena paella o con una spanish omelette. Todavía no he averiguado como funciona el horno y eso que he pulsado todos los botones que tiene.




La sala es gigante y no tiene TV, menos mal que tengo el portátil y me traje el disco duro lleno de pelis y series (gracias Jotxan y Oscar, también al emule).





La urbanización cuenta con un parking privado así que tengo el coche al lado de la puerta de casa. Entro a trabajar a las 7:40 a.m. y con salir de aquí a las 7:20 es suficiente para llegar bien (a los alemanes no se les ocurrió mejor idea que poner una reunión diaria a las 7:45 a.m.).