Comunidad hispana

Este fin de semana decidí descansar del turismo después de los 500 km. de viaje en coche del anterior. En principio el viernes iba a ser un día tranquilo porque pensaba trabajar media jornada el sábado, así que fui en plan tranqui con Ben y Mark (la división inglesa). El tema de ir tranquilo es que empiezas y al final te lías. La cosa es que tras coger el taxi de vuelta a casa me llamó la comunidad hispana para tomar algo y me dieron las mil. Vamos que al día siguiente ni trabajar ni nada. Me levanté a las 4 de la tarde.

El sábado nos juntamos aun más gente por la visita de algunos familiares. Resulta que esta semana se nos ha unido un nuevo miembro al club, Enrique. Comentar como nota curiosa de la noche que fui uno de los pocos que vio nevar en Southampton cuando regresaba a casa a eso de las 6 de la mañana.

Visita familiar (parte 2)

Tras un sábado intenso tocaba un domingo algo más relajado pero igualmente interesante. Nos desplazamos al Condado de Wiltshire para visitar Salisbury. Dado que teníamos que estar en el aeropuerto a las cuatro de la tarde, la visita fue un poco apresurada porque el plato fuerte venía más tarde. A pesar de esto tuvimos tiempo para contemplar los lugares más interesantes.

Church of St. Thomas Becket es una pequeña iglesia de mediados del siglo XV cuyo principal interés es un mural medieval dedicado al Juicio Final. No tuvimos tiempo para entrar y continuamos por High Street para llegar a Poultry Cross, un arco del siglo XV que originalmente marcaba la sección del mercado donde se vendían las aves de corral. Justo enfrente están Haunch of Venison, un restaurante en el que se conservan los restos de una mano momificada que fue cortada durante una partida de cartas y, en la esquina, la casa en la que vivió John Winchester hasta 1458, un barbero-cirujano que tenía permiso para practicar anatomía con los cuerpos de presos ejecutados.

Poultry Cross

Visita familiar (parte 1)

¿Cuántos lugares pueden visitarse en tan sólo dos días? La respuesta es muchos. Este fin de semana ha quedado demostrado tras la visita de mi hermana Ainhoa. El viernes llegamos sobre las once y media de la noche a Southampton tras el viajecito desde Stansted Airport. Salimos a cenar y de vuelta vimos un poco la vida nocturna de la ciudad.

A la mañana siguiente cogimos el tren de las diez para llegar a Waterloo Station una hora y media más tarde. Lo primero que uno hace al llegar a la estación es tomar aire y preguntarse, y ahora hacia donde. Tras unos minutos de reflexión tomamos el metro en dirección a Camden Town. Como ya os he contado anteriormente se trata de un mercado donde es posible encontrar casi cualquier cosa. Lo cierto es que nos pasamos toda la mañana caminando entre ropa, antigüedades y olor a comida.

Tras llenar nuestros estómagos de comida Thai nos bajamos al centro. Nuestra primera parada fue uno de esos lugares especiales que tiene toda ciudad. Metido en un callejón llegamos a Neal’s Yard en Covent Garden, un patio con fachadas de muchos colores y algunos negocios como un restaurante vegetariano. Realmente curioso.




Reflex (80s pub)

El sábado por la noche visité uno de esos pubs que no te dejan indiferente, Reflex, en la zona de Bedford Place (Southampton). Se trata de un pub temático dedicado a los años 80. El lugar tiene su encanto, no es como el Bosque de las Hadas de Barcelona pero su interior está muy bien ambientado. Incluso la gente.

Lo primero que me llamó la atención es que me pidieron el carnet de identidad en la entrada (nada como recordar los viejos tiempos). La música, ya os imagináis, Madonna, Michael Jackson, Bananarama, The Communards, etc … Las paredes llenas de fotos de David Hasselhoff, el Equipo A (A-Team) y de Regreso al futuro (Back to the Future). El techo adornado de bolas de cristal y en el centro de la pista de baile un “Delorean” del que parece que Marty (Michael J. Fox ) está a punto de saltar.

En resumen, un lugar en el que merece la pena tomarse un par de copas.

Bonfire Night

El 5 de noviembre se celebra en este país una curiosa fiesta en conmemoración del intento de asesinato de James I. Se trató de una conspiración que pretendía matar al rey volando el Parlamento con pólvora. Se ve que éste no comulgaba con la iglesia de Roma e impuso fuertes medidas contra los católicos. El plan consistía en colocar unas cargas de pólvora en los sótanos para hacerlas estallar en la ceremonia de apertura. Pero algo salió mal. Cuando las autoridades bajaron a la bodega encontraron a un tipo llamado Guy Fawkes con 30 barriles de pólvora. Como podéis suponer el destino de este hombre y de sus compinches fue de lo más negro. La cuestión es que desde 1605 se quema un muñeco que simboliza un personaje odiado y se tiran cohetes para recordarlo.

Con semejante historia imaginaba que esa noche sería como Nochevieja pero los gustos por los fuegos artificiales son muy distintos a lo que uno está acostumbrado y aquí les va más oler a pólvora que hacer ruido. Así que tras unas horas de cohetes parecía que la niebla de Londres se había trasladado a Southampton.

Romsey

Llegó el fin de semana y yo resfriado. En principio la noche del viernes, Halloween, elegí la opción más tranquila, un par de copas con dos ingleses en vez del desmadre con los alemanes. Lo cierto es que tampoco estaba para muchas florituras y para mí fue suficiente.

El sábado me decidí por visitar Romsey. Se trata de un pueblo cuyo origen se sitúa en el siglo VII, durante la etapa de los Sajones. En su época dorada el comercio era su principal actividad. Era famoso por sus mercados y porque el río Test proporcionaba el caudal necesario para que proliferaran molinos a lo largo de sus cauce. Los primeros que se conocen datan del año 1086. Con la llegada del ferrocarril comenzó el declive de Romsey que vio como los viajeros ya no paraban en su camino.

Como siempre comencé por el Tourist Information Center. Para llegar aquí atravesé los jardines de King John’s House, la propia casa y Tudor Cottage. Se trata de una construcción del siglo XIII que actualmente aloja un bar y puede ser alquilada para fiestas privadas.