Fiesta multinacional

El sábado quedó demostrado que no importa de donde se venga cuando de lo que se trata es de pasarlo bien. Los protagonistas de esta historia son Markus (Austria), Ben (Inglaterra), Konstantin (Alemania), Lidia (España) y un servidor.

A última hora Lidia decidió apuntarse a un fin de semana de fiesta en Southampton. Recién llegada, dedicamos la mañana a hacer un poco de turismo por el “pueblo”. Recorrimos el Paseo de la Muralla pasando por el Museo Marítimo “Titanic”, Tudor’s Merchant House (1460), St. Michael Church (1070), Tudor House Museum (1570) y Bargate. Siendo sábado acabamos en el ASDA comprando unos litros.


Tudor´s Merchant House

Tudor House Museum

Historias y Leyendas de Londres

El sábado hacia un magnífico día para conocer gente y revisitar Londres, así que nos propusimos hacer ambas cosas. La primera cosa que me ocurrió fue perder el tren por un par de minutos, así que llegué sólo media hora tarde. Como toda primera vez nos subimos a Camden Town para luego dirigirnos a la de zona del East End. En nuestro trayecto tuvimos la oportunidad de contemplar desde la misma calle dos de las construcciones modernas más interesantes de la ciudad. El Lloyd’s Building, sede de la compañía de seguros más importante del mundo, y el Gherkin, una especie de supositorio de proporciones gigantescas (¿no os recuerda a la Torre Agbar de Barcelona?).


Lloyd's Building


The Gherkin

Markus, El Bárbaro

El chollo de Air France se me acabó al día siguiente de escribir el anterior artículo, así que tan sólo pude disfrutar de un día de compras, y es una pena porque le había puesto el ojo a un par de pijamas en el John Lewis. En todo caso aproveché bien la oportunidad para abastecerme de cuchillas y demás productos de afeitado.

Después de los excesos navideños y con el frío que hace por aquí, en toda la semana no hemos subido de 0 grados, tenía pensado pasar un fin de semana tranquilo pero no ha sido posible. Resulta que esta semana se ha incorporado un austriaco llamado Markus, algo así como el hermano pequeño de Arnold Schwarzenegger, al que le gusta más la fiesta que un caramelo a un niño. Se suponía que con tanta vida sana y entrenamiento el tipo se bebería un par de cervezas como mucho. Nada más lejos de la realidad. Comenzamos en Bedford Place con esos cubatas que saben a zumo pero Markus, muy aficionado a los chupitos, comenzó el festival Jaegermaister y no pudimos pararlo.

Al día siguiente, Domingo de Resurrección.

Charles de Gaulle International Airport

(Feliz año nuevo a todo el mundo).

Llegó el día 5 de enero y, por tanto, la hora de regresar a la normalidad después de los excesos de las Navidades. Y nada mejor para empezar el año que un viaje con complicaciones. El avión despegó de Bilbao con una hora de retraso, pero antes de salir ya nos dijeron que todos salían con retraso del Charles de Gaulle y que posiblemente daría tiempo a pillar el vuelo de conexión. Al llegar a París nos esperaba un aeropuerto nevado pero nada que no hubiera pasado antes. La primera sorpresa tras a llegar a la terminal fue que, según las pantallas de información, el vuelo a Southampton estaba retrasado hasta las 23:59 h. Definitivamente, sí había tiempo para tomarlo. Eran las 15:30 h.




La hora definitiva de embarque cambió un par de veces hasta que a eso de las 20:00 h. nos enteramos que el vuelo se había cancelado para poco después desaparecer de las pantallas sin que nadie nos comunicara que pasaba. Tras un rato de desconcierto los pasajeros se amontonaron delante de un mostrador y los de Air France se pusieron a entregar nuevas tarjetas de embarque para el día siguiente. Todo esto sin información oficial de ninguna clase y en medio de un descontrol absoluto.