Jaegermeister

Trabajar en los “construction sites” tiene muchas ventajas. Se tiene la oportunidad de viajar, hacer turismo en la medida que uno sea aficionado a ello y conocer mucha gente. Por el contrario se está lejos de casa y de la gente que te quiere. Como todos los que participamos de esto estamos en la misma situación se crea un vínculo muy fuerte parecido a lo de Gran Hermano pero sin piernas encima ni yoyas. Esta semana ha salido nominado Markus ”Schwarzenegger”. Sus días en este proyecto llegan a su fin y, por eso, el sábado hubo que despedirle a lo grande.

Ben, Markus, Adrian y Txemi



Markus, the real "Jaeger Meister"

Una tarde en Londres

Los lugares para hacer compras en esta ciudad son infinitos. Sea lo que sea seguro que hay algún sitio en el que donde lo vendan. El comprador puede elegir entre visitar las tiendas a pie de calle, acudir a los grandes almacenes y centros comerciales o perderse en los mercados callejeros en busca de gangas. Londres lo tiene todo.

En anteriores ocasiones he comentado brevemente sobre algunos mercadillos (Candem, Bricklane o Spitalfields). Según las guías turísticas en esta ciudad se organizan unos 80 mercados callejeros en los que se vende cualquier cosa. Sin embargo, este domingo tocaba pasear por Oxford St. o Regent St. entre otras. Curiosamente no encontramos demasiadas aglomeraciones en las tiendas ya sea por ser el “Dia del Padre” o por el “credit crunch” la gente parecía haberse quedado en casa. Tras una hora de compras por la zona nos dirigimos al Soho.

El Soho es una zona delimitada por las calles antes mencionadas muy famosa por su diversidad. Está llena de tiendas, pubs, bares y restaurantes. Su calle más famosa es Carnaby Street, una avenida peatonal repleta de comercios. Soho es también el barrio donde se concentra la comunidad gay de Londres y es en Old Compton St. donde se encuentran numerosos negocios orientados a este colectivo.

En Carnaby Street

British Museum

Es indudable que uno de los aspectos que diferencia a las grandes ciudades de las que no lo son es su cultura. El tamaño no es un factor cuando se habla de la grandeza de un lugar. La cultura comúnmente suele asociarse a expresiones artísticas como el teatro, la música o la pintura. Londres cuenta con algunos de los museos más importantes del mundo. La “National Gallery”, el “Natural History Museum” y la “Tate Gallery” son algunos de los “must see” de la ciudad pero entre todos ellos destaca el Museo Británico (The British Museum).


Txemi frente al British Museum
Txemi frente al British Museum

La historia de este museo comienza en 1753 cuando el Parlamento Británico compra a Sir Hans Sloane su colección de antigüedades. Los administradores decidieron exponer dichos objetos y otros adquiridos posteriormente en Montagu House. Finalmente, la muestra abre sus puertas el 15 enero de 1759. Desde entonces la colección no ha parado de aumentar a través de donaciones y compras hasta superar los 7 millones de piezas. Si, habéis leído bien, más de 7.000.000. Dada esta cifra no todos los objetos se encuentran expuestos ya que el museo no dispone de suficiente espacio. Este hecho ha propiciado varias mudanzas a lo largo de su historia. El actual edificio diseñado por Robert Smirke se construyó en 1857 en los mismos terrenos en los que un día estuvo Montagu House. 5 millones de personas lo visitan cada año. Nada más entrar uno se topa con el Atrium Isabel II, una inmensa estructura diseñada por el arquitecto Norman Foster que cubre toda la “plaza”.

Atrium Isabel II del British Museum
Atrium Isabel II del British Museum 

Suministro de ibéricos

Este fin de semana mi hermana, nuevamente, se ha dejado caer por Inglaterra. Así que durante las próximas semanas tengo asegurados los bocadillos de pata negra. Esta vez su llegada se produjo a una hora prudencial, las 11 de la mañana, con lo que el sábado pudimos aprovecharlo al máximo, por ejemplo, para ir a Oxford donde habíamos quedado con el amigo Markus.

Dining Hall en Christchurh College (esta vez tampoco vimos a Harry Potter)

El domingo lo dedicamos a ver Winchester y todas las atracciones que ya he comentado en otras ocasiones con el añadido del mercado gastronómico dominical donde pudimos comer una especie de kebab de cerdo y comprar algo de pan casero, salchichas y muffins para la cena. El plato fuerte quedó para el lunes.

 
Catedral de Winchester

Helsinki y un baño en la nieve

Podríamos comenzar este artículo diciendo que Finlandia es un país muy frío situado al norte de Europa pero para ser correctos diremos que se trata de una república con frontera común con Suecia, Rusia y Noruega. Por el oeste y el sur está rodeada por el Mar Báltico que la separa de Suecia y Estonia. En el pasado, Finlandia fue parte de Suecia y, posteriormente, perteneció a Rusia. Todos los carteles y placas de la ciudad se encuentran en finlandés y sueco. En 1917 poco después de la Revolución bolchevique en Rusia, Finlandia declaró su independencia.

Como he comentado al principio, en Finlandia es común ver temperaturas propias del Polo Norte. La semana anterior a mi llegada, en Helsinki, “sufrieron” días con máximas de -9ºC y mínimas de -15ºC. Al norte, en Laponia, me cuentan que alcanzan los -30ºC en invierno. En esta época del año los días son muy cortos. Con la llegada del verano y el sol de medianoche las temperaturas permiten incluso ir a la playa.

Helsinki y sus poblaciones aledañas forman el Gran Helsinki, como la zona del Gran Bilbao pero cambiando los nombres por los municipios de Helsinki, Espoo, Vantaa y Kauniainen. En este área metropolitana viven aproximadamente un millón de habitantes. La ciudad fue fundada en 1550 y por aquel entonces era un pueblo costero de poca importancia. No fue hasta la construcción de la Fortaleza de Suomenlinna cuando Helsinki empezó a cobrar cierta relevancia. Con la anexión a Rusia el zar Alejandro I decidió trasladar la capital desde la ciudad de Turku a Helsinki.


Isla-Fortaleza de Suomenlinna (s. XVIII)
Isla-Fortaleza de Suomenlinna (s. XVIII)


Qué ver en Estocolmo en poco tiempo

Durante la Segunda Guerra Mundial muchas ciudades europeas fueron reducidas a cenizas. Suecia permaneció neutral y se salvó de los bombardeos aéreos. El patrimonio cultural sobrevivió a la guerra. Su capital se extiende a lo largo de 14 islas en el Lago Mälaren. Estocolmo es la ciudad de los puentes. Aunque su fundación se produjo hace 700 años, no fue hasta la mitad del siglo XVII cuando fue declarada oficialmente como la capital del país. No cabe duda que se trata de un claro referente de la cultura europea con sus 70 museos y sobre todo por ser donde se entregan los conocidos Premios Nobel. La primera ceremonia de entrega de los Premios Nobel se celebró en la Antigua Real Academia de Música de Estocolmo en 1901. Actualmente, se celebra en la Sala de Conciertos de Estocolmo. Como excepción el Premio Nobel de la Paz se entrega en Oslo (Noruega).

Ganla Stan, the “Old Town”, es el casco antiguo de Estocolmo. El centro histórico de la ciudad es famoso por sus estrechas calles, coloridos edificios y tiendas de antigüedades y artesanía. En esta isla se construyó el Palacio Real. Finalizado en 1754, con sus 608 habitaciones es uno de los palacios más grandes de Europa. Una buena parte del palacio está abierta al público. Así, se pueden visitar los apartamentos de estado, la Armería real, el Tesoro, el Museo de Antigüedades de Gustavo III y el Museo Tre Kronor. Un punto de máxima expectación es el cambio de guardia al estilo de Buckingham Palace.

Palacio Real

Entrada al Palacio Real