Helsinki y un baño en la nieve

Podríamos comenzar este artículo diciendo que Finlandia es un país muy frío situado al norte de Europa pero para ser correctos diremos que se trata de una república con frontera común con Suecia, Rusia y Noruega. Por el oeste y el sur está rodeada por el Mar Báltico que la separa de Suecia y Estonia. En el pasado, Finlandia fue parte de Suecia y, posteriormente, perteneció a Rusia. Todos los carteles y placas de la ciudad se encuentran en finlandés y sueco. En 1917 poco después de la Revolución bolchevique en Rusia, Finlandia declaró su independencia.

Como he comentado al principio, en Finlandia es común ver temperaturas propias del Polo Norte. La semana anterior a mi llegada, en Helsinki, “sufrieron” días con máximas de -9ºC y mínimas de -15ºC. Al norte, en Laponia, me cuentan que alcanzan los -30ºC en invierno. En esta época del año los días son muy cortos. Con la llegada del verano y el sol de medianoche las temperaturas permiten incluso ir a la playa.

Helsinki y sus poblaciones aledañas forman el Gran Helsinki, como la zona del Gran Bilbao pero cambiando los nombres por los municipios de Helsinki, Espoo, Vantaa y Kauniainen. En este área metropolitana viven aproximadamente un millón de habitantes. La ciudad fue fundada en 1550 y por aquel entonces era un pueblo costero de poca importancia. No fue hasta la construcción de la Fortaleza de Suomenlinna cuando Helsinki empezó a cobrar cierta relevancia. Con la anexión a Rusia el zar Alejandro I decidió trasladar la capital desde la ciudad de Turku a Helsinki.


Isla-Fortaleza de Suomenlinna (s. XVIII)
Isla-Fortaleza de Suomenlinna (s. XVIII)



El punto de inicio de toda excursión comienza por Esplanade Park. Se trata del paseo marítimo de Helsinki y en el se concentran multitud de turistas. Monumentos, edificios históricos y a un lado el mar son la postal perfecta (en verano).


Explanade Park y Catedral
Explanade Park al fondo y presidiendo la Catedral

A pocos metros se encuentra la plaza “Senate Square”. Está dominada por cuatro edificios. El Palacio del Gobierno, el edificio principal de la Universidad de Helsinki, la Biblioteca Nacional de Finlandia y, de largo el símbolo más reconocido de la ciudad, la Catedral, que celebró su 150 aniversario en 2002.


Catedral de Helsinki
Catedral de Helsinki

El otro centro gran centro de contemplación es la Catedral Ortodoxa Uspensky. Construida en 1868, es la iglesia ortodoxa más grande de Europa Occidental. Sus cúpulas doradas y la fachada de ladrillo rojo son señales inequívocas del impacto de la cultura rusa en la historia de Finlandia.


Catedral ortodoxa Uspensky
Catedral ortodoxa Uspensky

Catedral ortodoxa Uspensky
Catedral ortodoxa Uspensky

En el centro encontramos una de las construcciones más controvertidas de Helsinki, se trata del Museo Contemporáneo del Arte Kiasma. Su peculiar estilo moderno no es del agrado de todos los habitantes de la ciudad.


Museo Contemporáneo del Arte Kiasma
Museo Contemporáneo del Arte Kiasma

Pocos metros más adelante se levanta el edificio del Parlamento de Finlandia y unas calles más atrás el Museo de Historia Natural.


Parlamento de Finlandia
Parlamento de Finlandia

Helsinki cuenta con una de las iglesias más peculiares que he visto nunca, la iglesia Temppeliaukio. Se trata de un templo luterano excavado en plena roca coronado por un techo circular fabricado de cobre. Al caminar por la zona hay que saber que es lo que se está buscando no vaya a ser que se confunda su entrada con la de un garaje y se pase de largo (lo digo por un servidor). Su construcción se inició en febrero de 1968. El “templo de roca” fue finalmente consagrado para oficios religiosos en 1969. Debido a su excelente acústica es un lugar muy popular para celebrar conciertos.


Iglesia Temppeliaukio
Entrada a Temppeliaukio


Iglesia Temppeliaukio
Interior de Temppeliaukio

La sauna. Una institución en Finlandia.

“¿Cómo debería reaccionar un visitante ante la siguiente proposición? Estás invitado a quitarte toda tu ropa y entrar en una pequeña habitación donde la temperatura es de casi 100ºC y donde tendrás que sentarte desnudo junto a los demás y sudar. Después irás fuera y, desnudo, te meterás de un salto en un pequeño agujero hecho en un lago o mar helado para refrescarte en el agua congelada. Si prefieres puedes revolcarte en la nieve.”

Lo cierto es que se debe aceptar. Una respuesta en sentido contrario podría ser interpretada como una pequeña ofensa por el anfitrión. La sauna en Finlandia es más que un tratamiento relajante, es una tradición cultural. Uno de cada 3 finlandeses posee una sauna en su casa. Los hoteles e instituciones públicas también poseen saunas propias. No se puede negar que someterse a semejantes cambios de temperatura constituye todo un desafío, especialmente para alguien que vive en el sur. El proceso fue bastante simple, te quitas la ropa, te duchas y te metes en una casita de madera. En mi caso a 85ºC. Tras unos minutos sudando, se sale al jardín a revolcarte sobre la nieve recién caída. Después del “susto”, se pasa nuevamente por la ducha y se vuelve a entrar en la sauna. Para que os hagáis una idea, el sábado a la hora de tomar la foto la temperatura en Vantaa era de -7ºC.

Tomando aire fresco