Viaje en ferry a Tallin

El sábado decidí hacer una escapadita internacional a Estonia. Desafortunadamente el buen tiempo no se vino conmigo, al menos hasta pasado el mediodía cuando por fin salió el sol. Tallin está a unos 80 km. al sur de Helsinki y para llegar a ella hay que tomar un ferry. Esta ciudad es la capital de la “República de Estonia” y es la población más importante del país. Desde la independencia de Estonia en 1991, Tallin se ha convertido en un destino turístico muy visitado, especialmente por los finlandeses que suelen hacer viajes en el día para comprar alcohol por cajas en el Duty Free del ferry.
 

Llegada al Puerto de Tallin


Una vez en la ciudad la distancia desde el puerto al Casco Viejo es corta y se puede hacer andando sin mucho esfuerzo. El primer punto de mi visita fue la Iglesia de San Olaf, construida en el siglo XIII, llegó a ser el edificio más alto del mundo.
 

Iglesia de San Olaf




Tallin a nuestros pies


Una vez en la calle nos dirigimos hacia la torre Margarita “la Gorda” que forma parte de la muralla defensiva que rodea la ciudad. En ella se encuentra el Museo Marítimo que a lo largo de cuatro plantas nos va mostrando la historia naval de Estonia. Cerca de él, en un polvorín construido en 1748, también visitamos el Museo de las Minas donde un amable señor que decía haber estado en Bilbao y Algeciras en su época de marino nos explicó la tecnología detrás de cada ingenio.
 








Continuamos nuestro recorrido para llegar a la Plaza del Ayuntamiento, lugar de reunión para los turistas y donde se encuentra la farmacia más antigua de Europa, todavía en activo desde 1422.
 

Ayuntamiento de Tallin


Tallin posee varios templos religiosos de indudable interés cultural, en la parte alta de la ciudad visitamos la Catedral luterana de Santa María, repleta de escudos de armas de la nobleza estonia, la Catedral ortodoxa de Alexander Nevsky y el Museo religioso de Niguliste, una antigua iglesia del siglo XIII que estaba cerrada cuando llegamos.
 

Catedral de Santa María


Catedral de Alexander Nevski



Para el final dejamos la parte comercial. Bajamos nuevamente a la plaza del Ayuntamiento para dirigirnos al Patio de los Maestros y al Pasaje de Santa Catalina, dos lugares donde se concentran varios talleres de artesanía local.
 

Esquina del Patio de los Maestros


Pasaje de Santa Catalina



Y tras cinco horas terminamos nuestro día en Tallin tal y como lo empezamos, divisando la Iglesia de San Olaf a lo lejos.