Aún no está todo Bristol

Con la predicción de un día soleado y una realidad más bien lluviosa quiso el domingo llevarnos nuevamente a Bath. Esta vez se trataba de visitar a unos amigos. Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, y con muy poco esfuerzo, nos convencimos de que sería interesante subir un poco más al norte.

- Bristol

Salimos temprano y ya desde el primer momento vimos que resultaría difícil ver el sol. Al llegar nos recibió una fina lluvia suficiente como para dificultar en gran medida la toma de fotos. Los paraguas se habían quedado en casa, por supuesto. Nuestra primera parada fue el Clifton Suspension Bridge. Se trata de la postal más característica de Bristol. Su historia se inicia en 1754 cuando William Vick, un comerciante local, deja 1000£ en su testamento para la construcción de un puente sobre el desfiladero del Río Avon. Ese dinero fue el comienzo y tuvieron que pasar 35 años para reunir la cantidad suficiente. Finalmente en 1829 se organizó un concurso de proyectos. La idea del arquitecto Isambard Kingdom Brunel fue la ganadora. La construcción comenzó en 1836, pero en 1843 se detuvo por falta de fondos. Los trabajos se reanudaron 20 años más tarde. Lamentablemente, Brunel murió en 1859 y nunca vio su puente terminado.

The Clifton Suspension Bridge


A continuación nos dirigimos al centro de la ciudad donde hicimos un alto en la catedral. Llegamos justo a tiempo, es decir, cinco minutos antes de que terminara el servicio religioso. Se trata de un lugar que nació como una iglesia hace unos mil años y fue refundado como la Abadía de San Agustín en 1140. Posteriormente, fue cerrado y se reformó para dar a luz la Catedral de Bristol, o en su forma más larga Cathedral Church of the Holy and Undivided Trinity. Esto ocurrió en 1542. La actual nave central y las dos torres de la entrada datan de una reforma realizada en el siglo XIX.


Catedral de Bristol

Nave Central

Capilla del siglo XII

Continuamos nuestro paseo hasta otro templo religioso, no en vano, Bristol cuenta con una interminable lista de iglesias. En el siglo XVI tenía un censo de 17 y hoy en día ese número es mucho mayor. La iglesia de St. Mary Redcliffe es sin duda la más interesante de ellas. Construida en 1292 es un gran ejemplo del estilo gótico inglés. Durante una visita en 1574 la Reina Isabel I dijo que se trataba de “una de las iglesias más refinadas, importantes y famosas de Inglaterra”.

Iglesia de St. Mary Redcliffe

Nave central desde el altar

Si se sale por el sur se puede ver un trozo de rail clavado en el jardín. En 1941, durante la Segunda Guerra Mundial, una bomba lo hizo saltar por encima de las casas colindantes dando a parar en los terrenos de la iglesia.


Y tras un corto paseo por el llamado Old Town pusimos rumbo a Bath para cumplir con el propósito inicial del viaje.


- Bath

Estuvimos por aquí hace ya más de un año y al volver seguía con la sensación de estar visitando Salamanca. A nuestra llegada empezamos a ver el sol y nos hizo una tarde estupenda para pasear. Tras comer en el casco viejo visitamos lugares ya vistos pero no por ello dejó de ser interesante.

The Circus

Llegando a la parte alta volvimos al Royal Crescent y me vino a la cabeza una anécdota que nos contaron en la anterior visita.


Royal Crescent

Resulta que un día la propietaria del número 22 pintó la puerta de entrada en amarillo. Dado que el edificio es una especie de icono de la ciudad se discutió mucho sobre el asunto dado que todas las puertas y ventanas son de color madera o blancas. Tal fue el revuelo que el ayuntamiento emitió una orden para devolver a la puerta a su “color legal”. Ella se negó y el caso fue llevado a la Corte Suprema donde ¿sabéis quién ganó?

Royal Crescent nº22

Y no sólo consiguió esto sino que estableció en las escrituras que ningún futuro propietario podría cambiar el color de la puerta.

Moraleja:

“Cuando una mujer se pone cabezona no hay quien pueda con ella”.