Dublín I

A mediados del siglo IX Europa se encontraba sumida en una profunda crisis política, social y religiosa. Los vikingos vieron una oportunidad de expansión en aquel imperio decadente. En las sucesivas invasiones Irlanda también se llevó su parte. En el año 837 una escuadra vikinga procedente de Noruega llegó al estuario del río Liffey y decidieron montar un campamento para pasar el invierno en lugar de volverse a casa donde debía de hacer mucho frío. A partir del 841 aquel asentamiento temporal se convirtió en la primera poblacion vikinga en suelo irlandés. Fue construido junto a un estanque (linn en gaélico) de aguas oscuras (dubh) en el que amarraban sus barcos. De ahí el nombre de la capital de Irlanda, Dublín (Dubh Linn). No obstante, desde 1368 también nos la podemos encontrar escrita como Baile Átha Cliath que viene a significar “pueblo del vado cercado”. Lo cierto es que poco queda de los días en los que aquellos visitantes noruegos decidieron quedarse. Hoy en día el Dubh Linn está seco y es un jardín anexo a los dominios del castillo de la ciudad. Quitando la Catedral de Chrischurch lo más interesante es una exposición llamada Dublinia que nos cuenta su pasado vikingo y medieval.

 
Lugar donde estaba el Dubh Linn con el Castillo de Dublín de fondo


En esta ciudad todas las rutas turísticas parten de la impresionante oficina de turismo, que en tiempos no muy lejanos fue la Iglesia de San Andrés. Su cierre se debió a la drástica reducción de poblacion que sufrió Irlanda durante el s. XX. En 1996, tras una reforma, fue reabierta como centro de información al turista.


Iglesia de San Andrés en Dublín


Con el cuerpo lleno de energía y la cabeza despejada comenzamos por el City Hall (ayuntamiento) que alberga una exposición llamada “La Historia de la Capital”. A continuación subimos al primer piso para contemplar según dicen “uno de los más refinados interiores de estilo neoclásico que encontrarás en cualquier ciudad”. Sólo puedo decir que es cierto. Impresionante.







A poca distancia del ayuntamiento se encuentra el castillo. Originalmente construido en el año 1230, un terrible incendio lo destruyó en 1684. Actualmente sólo queda una torre de la construcción original. En 1907, el castillo vivió el robo de las Joyas de la Corona Irlandesa que nunca han sido recuperadas.

Castillo de Dublín


Cuentan como anécdota curiosa la polémica suscitada a cuenta de la estatua de la diosa Justicia. Dada su posición, mirando hacia patio interior, los dublineses no estaban muy contentos puesto que da la espalda a la ciudad.


Patio interior del Castillo de Dublín

Diosa Justicia del Castillo de Dublín


Situada en un parque del mismo nombre se erige desde 1191 la Catedral de San Patricio. Su construcción se debe a los normandos pero su aspecto actual a una reforma en el siglo XIII. A destacar el imponente altar mayor con las enseñas de nobles y caballeros colgadas de las paredes.

Catedral de San Patricio en Dublín

Altar mayor de la Catedral de Dublín

Dentro de los terrenos de la catedral se encuentra la Biblioteca Marsh (1701), primera biblioteca pública de Irlanda. En su interior se apilan libros antiquísimos en armarios de roble retorcidos por el peso de los libros y…de los años. Dado que los estudiantes solían llevarse los libros, los puestos de lectura son como jaulas en las que encerraban a todo aquel que quisiera pasarse a consultar algo. También cuentan la historia de un fantasma que todas las noches se aparece para buscar un libro perdido. Por cierto, el que quiera informarse de todo esto y más puede hacerlo en diferentes idiomas entre ellos catalán, gallego o euskera.

Biblioteca Marsch de Dublín

No muy lejos de este lugar está la otra catedral de la ciudad. Christchurch es la única construcción superviviente de la época vikinga (1038) y más que por lo que se ve en su superficie destaca por su inmensa cripta de más de 60 metros de longitud en la que se exponen sus tesoros.

Christchurch Cathedral en Dublín

Cripta de Christchurch Cathedral de Dublín
Para terminar esta primera parte sobre historia antigua volvemos a los pocos restos que quedan de la muralla que rodeaba la ciudad, concretamente a la puerta medieval de 1290.

Muralla medieval de Dublín