Temple Bar

La zona de ocio más interesante de Dublín es su casco viejo, Temple Bar. Si bien no queda casi nada de sus orígenes vikingos y medievales aún conserva la estructura original, es decir, estrechas calles empedradas y algunos nombres curiosos como Fishamble Street (calle del pescado, del siglo X es la más antigua de la ciudad) o Winetavern Street (calle de las tavernas de vino, siglo XIV) que delatan parte de su historia. Temple Bar, tras una larga decadencia, fue transformado en un gran centro cultural. Es aquí donde se concentra el mayor movimiento de la ciudad. Entre otras muchas actividades cada fin de semana se montan tres mercados callejeros: de libros, de ropa y uno de comida y productos orgánicos.

Esquina de Rory Gallagher


¿Una manzana?


La música es parte central de la vida de los dublineses y, más aún, si es en directo y con una cerveza en la mano. Temple Bar cuenta con galerías de arte, teatros y restaurantes pero lo más destacable son sus pubs con música en directo, casi todos ellos programan actuaciones cada noche. No hay que olvidar que este es el país de bandas como The Corrs, The Chieftains, The Cranberries y U2.

Pub “The Temple Bar” de día

Pub “The Temple Bar” de noche

Pub “Vat House”

Cabría comentar que beber en Dublín no es nada barato, al menos para lo que uno está acostumbrado. Hablando con los camareros durante la comida me dijeron que una pinta de cerveza en pubs famosos como los anteriores sale por 6 euros, un botellín de Heineken sobre 5 y la copa de vino “peleón” a 4,5. Por recomnedación fui a un pub que elabora su propia cerveza, Porter House. Consta de tres plantas y está decorado con miles de botellas verdes. Yo no soy nada cervecero pero la “Stout” (cerveza negra) que me pusieron no estaba mal y por “sólo” 4,5 euros.

Porter House

De vuelta al hotel aun quedó pulso para sacar una foto al puente peatonal más emblemático de la ciudad, “Ha´penny Bridge” (Puente del medio penique) (1816) cuyo nombre viene del peaje que había que pagar para poder cruzarlo. En 1919 se suprimió el peaje que por aquel entonces había subido hasta un penique y medio.

Ha´penny Bridge, el puente del medio penique


Y con esto terminamos la serie Teo en Dublin esperemos que os haya gustado :-)