No son gigantes, son molinos

Desde hace muchos siglos los holandeses han ido desarrollando tecnologías para controlar el nivel del agua ya que parte del país se encuentra por debajo del nivel del mar. Su afán de crecer a costa de ganarle terreno al agua les ha llevado a desarrollar soluciones de ingeniería impensables en otras naciones.

 

Los terrenos antiguamente sumergidos reciben el nombre de Polders. En el siglo XIV, los habitantes de Alblasserwaard cansados de sufrir continuas inundaciones en su polder, excavaron canales hasta Kinderdijk con objeto de descargar el exceso de lluvia sobre el río Lek. Un par de siglos más tarde, ante la evidencia de que los canales no eran suficiente construyeron molinos en sus riberas para desaguar mayor volumen.


Otro paseo por... Amsterdam

Para ser sincero tengo sentimientos encontrados sobre Amsterdam. Está considerada como la capital europea más “cool” y no hay nada como pasear por el centro para darse cuenta de ello. Pero muchas veces sucede que las expectativas no se corresponden con la realidad y, en mi caso, pensando como pienso que es una ciudad muy interesante no puedo evitar sentir cierta decepción. No se me entienda mal, áquellos que vengan a Holanda deben visitarla al menos un día. Ahora bien permanecer más de dos jornadas ya es otra historia. Amsterdam no ofrece nada distinto de lo que ofertan otras ciudades holandesas con la diferencia de que está abarrotada de gente.

Como ésta no era la primera vez en Amsterdam tratamos de visitar lugares no vistos por el objetivo de la cámara. Cuando se va acompañado es inevitable repetirse pero una vez más salimos airosos del envite. En esta ocasión nos acercamos en coche y cumpliendo la máxima de no aparcar en el centro (por eso de no gastarnos en parking lo que podemos invertir en un buen banquete), dejamos el coche en uno de los Park and Ride que te acercan en transporte público a la Central Station.

Al llegar nos dirigimos hacia el Barrio Rojo para visitar un lugar de nombre curioso, la Iglesia de Nuestro Señor del Ático (Ons’ Lieve Heer op Solder). Su historia comienza después de la Rebelión Protestante de 1578 cuando los católicos “cayeron en desgracia”. Éstos se vieron forzados a practicar su religión a escondidas y en 1661 transformaron la casa de Jan Hartman, un rico comerciante católico, en una iglesia. Los feligreses entraban por una puerta situada en el callejón lateral y subían una estrecha escalera para acceder a la iglesia oculta en la tercera planta. Lamentablemente lo que iba a ser una visita especial se transformó en desilusión ya que estaban de reformas. A cambio conseguimos un precio reducido.

 Altar mayor

La Haya

Hoy nos trasladamos a una ciudad cosmopolita rebosante de estilo y cultura salpicada por verdes parques y casas elegantes. No se ve ni un papel en el suelo. Aunque Amsterdam es la capital oficial de Holanda, La Haya siempre ha sido la sede del gobierno y la residencia de los monarcas holandeses. Su estilo colonial encaja perfectamente con el papel diplomático que se le otorga, no en vano aquí se encuentra la Corte Internacional de Justicia. Ésta es quizá su institución más conocida a nivel internacional. También llamada la Corte Mundial su sede es el Palacio de la Paz (1907-1913) cuya construcción fue una donación de un filántropo americano. Este palacio también alberga otros organismos como la Corte Permanente de Arbitraje, la Academia de La Haya y una importantísima biblioteca de leyes internacionales.

Palacio de la Paz
Obligados por las circunstancias nos dirigimos a la oficina de turismo para recoger el mapa de rigor (vaya colección que nos estamos haciendo). A continuación pusimos rumbo a la Corte Interior y la Sala de los Caballeros (Binnenhof & Ridderzaal). Se trata del centro de la vida política del país ya que alberga el Parlamento y diversas instituciones del Estado.

Binnenhof & Ridderzaal

Qué ver en Brujas II

Más allá de iglesias y edificios oficiales Brujas cuenta con una amplia variedad de museos que contienen importantes colecciones de arte. El museo Museo Groeninge es la mejor prueba de ello. Una visita requiere de mucho tiempo y sobre todo de algún conocimiento que permita entender las pinturas. No era nuestro caso. Si el reloj lo permite también se debería pasar por el Barrio de Santa Ana donde mujeres (la mayoría ancianas) ataviadas con trajes tradicionales se dedican a tejer. La artesanía del encaje es toda una institución en Brujas. En Peperstraat está el Museo del Encaje, un lugar donde aprender más acerca de este oficio y, si el bolsillo lo permite, comprar alguna pieza. Tratándose de un trabajo artesanal “hecho a mano”, no es nada barato.

A eso de la una de la tarde ya teníamos un poco de hambre así que decidimos mezclar cultura y gastronomía. Para ello nada mejor que acercarse al Museo de las Patatas Fritas para aprender todo sobre este famoso tubérculo. No en vano dicen que los belgas inventaron la receta. El museo se encuentra en The Saaihalle, un edificio del siglo XIV que Génova usaba como oficina de comercio en Brujas y donde sus representantes almacenaban y vendían los productos que importaban.


Qué ver en Brujas I

Antes de nada me gustaría agradecer la visita de alguien que se decidió a pasar unos días “en las afueras de Bilbao”. El volcán islandés por fin se calmó y esta vez no ha estropeado los planes de vuelo. Para aliñar el asunto se ha traído jamón ibérico bajo el brazo (de Casa Claudio nada menos, toda una institución en Bilbao). Afortunadamente el tiempo se está portando muy bien así que pudimos preparar un viaje muy especial para el fin de semana.

El sábado pasado cruzamos la frontera holandesa para dirigirnos a la “Venecia del Norte” con permiso de Amsterdam. Brujas está situada al norte de Bélgica y en el año 2000 fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Su casco histórico está surcado por una intricada red de canales que le dan un aire realmente particular. La cantidad de puentes que pasan sobre ellos fueron el origen de su nombre. Bryggia, en noruego antiguo, y Brugges, en holandés, significan puentes. Nada que ver con la hechicería que sugiere su nombre castellanizado.

Comenzamos nuestro periplo cruzando Kruispoort para adentrarnos en el casco viejo. Una breve mirada alrededor nos transporta inmediatamente a otra época y sólo la presencia de los coches modernos da una idea del tiempo transcurrido.

Kruispoort