Qué ver en Brujas I

Antes de nada me gustaría agradecer la visita de alguien que se decidió a pasar unos días “en las afueras de Bilbao”. El volcán islandés por fin se calmó y esta vez no ha estropeado los planes de vuelo. Para aliñar el asunto se ha traído jamón ibérico bajo el brazo (de Casa Claudio nada menos, toda una institución en Bilbao). Afortunadamente el tiempo se está portando muy bien así que pudimos preparar un viaje muy especial para el fin de semana.

El sábado pasado cruzamos la frontera holandesa para dirigirnos a la “Venecia del Norte” con permiso de Amsterdam. Brujas está situada al norte de Bélgica y en el año 2000 fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Su casco histórico está surcado por una intricada red de canales que le dan un aire realmente particular. La cantidad de puentes que pasan sobre ellos fueron el origen de su nombre. Bryggia, en noruego antiguo, y Brugges, en holandés, significan puentes. Nada que ver con la hechicería que sugiere su nombre castellanizado.

Comenzamos nuestro periplo cruzando Kruispoort para adentrarnos en el casco viejo. Una breve mirada alrededor nos transporta inmediatamente a otra época y sólo la presencia de los coches modernos da una idea del tiempo transcurrido.

Kruispoort


El corazón de la ciudad es la Plaza Markt. En su centro encontramos un monumento en memoria de dos héroes locales que lucharon contra los franceses. En el tiempo comprendido entre los siglos XIII y XVI la mayor parte del comercio de la ciudad se realizaba en los llamados Hallen, los antiguos mercados situados al sur de la plaza. En el lado este se encuentra el Palacio del Gobierno Provincial, una edificación de estilo neogótico que ocupa todo un costado. Pero el edificio más imponente es su campanario. Símbolo y orgullo de la ciudad que permite disfrutar de una vista panorámica desde sus 84 metros de altura.

Parte norte de la Plaza Markt

Palacio del Gobierno Provincial

Campanario y mercado antiguo

Saliendo por el sureste llegamos al Burg donde nos topamos con la Basílica de la Santa Sangre, el Ayuntamiento y el Palacio de la Libertad de Brujas. El primer lugar que visitamos fue la basílica dado que su horario en sábado es el más restringido. Se trata de una construcción del siglo XII mezcla de románico y gótico. La decoración interior es muy colorida y la razón por la que recibe visitantes es porque que alberga una reliquia religiosa, un trozo de tela que José de Arimatea utilizó para limpiar la sangre de su sobrino Jesús durante la crucifixión. Esto atrae a numerosos creyentes se acercan para besar el cilindro que la contiene.

Basílica de la Santa Sangre

Besando la reliquia

Nuestro siguiente destino está pared con pared. Construido a finales de 1300, el Stadhuis es el ayuntamiento más antiguo de Bélgica. Subir a ver la Sala Gótica, en el primer piso, es una visita obligada para todo aquel que venga a esta ciudad. Es sencillamente impresionante. Su decoración muestra escenas de la historia de Brujas, escenas del Nuevo Testamento y miles de detalles que invitan a caminar en círculos por toda la sala. De alguna manera me recordó mucho el estilo de los castillos decorados por William Burges en Cardiff (Gales).

Ayuntamiento

Sala Gótica

Brujas tiene muchísimas iglesias, demasiadas para una visita de un solo día. Ciertamente algunas son más interesantes que otras por lo que hay que elegir bien. La Catedral de San Salvador es la sede actual del obispo de Brujas. Se construyó en el siglo IX como una pequeña capilla de estilo románico y tras varios incendios y ampliaciones terminó siendo una amalgama de estilos. En la calle Peperstraat está la Jeruzalemkerk, contruida por una rica familia de mercaderes entre 1471 y 1483, es una copia de la Iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén. Podemos incluso visitar una réplica de la tumba de Cristo en la cripta que hay debajo del coro. No obstante, la Iglesia de Notre Damme debe ser la primera parada entre las elegidas. Se trata de una construcción de estilo gótico del siglo XIII que llevó dos siglos en terminar. Desgraciadamente no pudimos admirarla en toda su extensión dado que un “bonito” andamio cubría su torre pricipal de 122 metros. En su interior se guarda, entre otras muchas cosas, uno de los grandes tesoros de la ciudad, la escultura de mármol “La Virgen con el niño” (1504) de Miguel Angel (Michelangelo). Sin palabras.

La Virgen con el niño