Qué ver en Brujas II

Más allá de iglesias y edificios oficiales Brujas cuenta con una amplia variedad de museos que contienen importantes colecciones de arte. El museo Museo Groeninge es la mejor prueba de ello. Una visita requiere de mucho tiempo y sobre todo de algún conocimiento que permita entender las pinturas. No era nuestro caso. Si el reloj lo permite también se debería pasar por el Barrio de Santa Ana donde mujeres (la mayoría ancianas) ataviadas con trajes tradicionales se dedican a tejer. La artesanía del encaje es toda una institución en Brujas. En Peperstraat está el Museo del Encaje, un lugar donde aprender más acerca de este oficio y, si el bolsillo lo permite, comprar alguna pieza. Tratándose de un trabajo artesanal “hecho a mano”, no es nada barato.

A eso de la una de la tarde ya teníamos un poco de hambre así que decidimos mezclar cultura y gastronomía. Para ello nada mejor que acercarse al Museo de las Patatas Fritas para aprender todo sobre este famoso tubérculo. No en vano dicen que los belgas inventaron la receta. El museo se encuentra en The Saaihalle, un edificio del siglo XIV que Génova usaba como oficina de comercio en Brujas y donde sus representantes almacenaban y vendían los productos que importaban.



El origen de la patata europea es incierto y hoy día sigue sin estar claro el asunto. Hay dos hipótesis dominantes. Unos defienden que fue de una especie autóctona peruana y otros una especie híbrida que crecía en los Andes bolivianos y peruanos y las Islas de Chiloé (Chile). Tampoco hay acuerdo al determinar desde donde se exportó. Unos defienden que fue transportada desde Perú y otros que salió de Chile camino a las Islas Canarias en 1565.


Lo que si es seguro es que la primera referencia escrita sobre la patata data de 1537, Jiménez de Quesada la menciona en un diario cuando se encontraba buscando El Dorado por Colombia. En 1550 es el escritor Pedro Cieza de León quien la nombra en su libro “La guerra de Quito”. Ya en España, el Hospital de la Sangre de Sevilla se las compraba en 1573 a las Carmelitas Descalzas. Su introducción en Europa se produjo en 1567, cuando Juan de la Molina partió de Las Palmas con un barril de patatas para su hermano Luis de Quesada que vivía en Amberes. Francis Drake fue el encargado de llevar la patata a Inglaterra en 1584 y en 1588 las “cartouffles” llegaron a Viena de la mano de Felipe de Saboya.

El cultivo de la patata encontró su mejor aliado en la climatología irlandesa. Allí fue donde su expansión se produjo con más fuerza. Eran tiempos en los que los campesinos tenían que pagar grandes rentas a los terratenientes ingleses por cultivar en sus tierras. Esto provocó frecuentes rebeliones que casi siempre terminaban con la destrucción de las granjas y cultivos. Todo quedaba arrasado a excepción de la patata que sobrevivía bajo tierra. En 1840, a pesar de las penurias, la población irlandesa creció hasta los 8 millones en parte gracias a la patata, ¡qué mejor prueba de su valor nutritivo!

Los estadounidenses también hicieron su contribución a la historia inventando las patatas “chips” o “crisps”. Fue en 1852 cuando un cliente le devolvió a George Crum una ración de patatas fritas porque eran demasiado grandes. Éste ni corto ni perezoso le preparó otra ración de patatas cortadas en finas rodajas.



Lógicamente acabamos la visita comiendo unas patatas en la planta baja, nada especiales por cierto.

El chocolate junto a las patatas fritas es el producto más característico de la cocina belga. Así, decidimos tomarnos el postre en el Museo del Chocolate. Como en el caso anterior se encuentra en un edificio histórico (de 1480) antiguamente utilizado como almacén y venta de vino.

Choco-Story. The Chocolate Museum.

El tour nos muestra todo lo relacionado con el árbol de cacao y su producción. Desde sus inicios artesanales hasta su industrialización. También echamos un vistazo a la vida de los mayas y los aztecas y como utilizaban el cacao como ofrenda a los dioses.

Azteca ofreciendo cacao

En la planta baja asistimos a una demostración.

“Esculturas” de chocolate

Otras figuras también comestibles

Después del empacho era tiempo de tomar las cosas con calma. Como leí en una guía no se necesita visitar el Top 10 de atracciones para disfrutar de Brujas, así que tiramos el mapa y nos perdimos por sus calles.