Las Merindades (parte 1)

Queridos lectores ya estamos de vuelta, es decir, que se me han acabado las dos semanas y media que tenía de vacaciones. Lo cierto es que no he parado, entre fiestas del Carmen e ir de aquí para allá no es que haya descansado mucho así que ahora necesito vacaciones de las vacaciones.

Hace tiempo que me dí cuenta que en general no apreciamos lo que tenemos cerca y consideramos más interesante aquello que viene de fuera. ¡Cuántos tesoros nos perdemos por no mirar a nuestro alrededor! En este sentido yo también me declaro culpable así que este verano aprovechando las circunstancias he buscado mi redención con una visita al norte de Castilla León. Las Merindades es una comarca de la provincia de Burgos en la que historia, tradición y naturaleza se mezclan a partes iguales para conformar el lugar perfecto para alejarse del ruido de la ciudad.

Ya desde tiempos remotos se constata la presencia nuestros ancestros en esta región. Buena prueba de ello es el yacimiento de Ojo Guareña, un conjunto de cuevas de más de 100 km. de longitud que sirvió de santuario al hombre paleolítico. La única gruta visitable es la Cueva de San Bernabé donde podemos “curarnos los ojos” en la pila del santo y admirar la Ermita de San Tirso y Bernabé, uno de los templos religiosos más curiosos que he visitado nunca.

Ermita de San Tirso y Bernabé por fuera


Esta iglesia rupestre contiene una talla de San Tirso del siglo XIII y sus paredes muestran pinturas que representan los martirios y milagros de San Tirso. Desafortunadamente estas escenas, datadas entre 1705 y 1877, sufren la acción de las aguas que se filtran por la roca que las va deteriorando poco a poco. Cada año, el sábado siguiente al 11 de junio se celebra una romería tradicional que reune a numerosos feligreses.

Ermita de San Tirso y Bernabé por dentro

No lejos de las cuevas se encuentra Puentedey, un pequeño pueblo famoso por su impresionante puente natural. Esta maravilla debe su existencia al trabajo de erosión del Río Nela que ha ido excavando la roca hasta crear semejante maravilla.

Puente natural de Puentedey

Debajo del puente

Mejor no salir por detrás

Antes de pasar a hablar de poblaciones más grandes no quisiera olvidarme de alguna curiosidad que encontramos en nuestro camino. Tal es el caso de Cebolleros, un pueblecito con castillo propio, el Castillo Las Cuevas. El origen de esta construcción es el sueño de un hombre que quiso llevar su locura a la realidad. Una ilusión infinita y cantos rodados fueron sus materiales. Lamentablemente no vivió para ver terminada su obra que fue finalizada por sus hijos.

Castillo Las Cuevas

- Tren a ninguna parte

El Santander-Mediterráneo fue un proyecto ferroviario que pretendía unir los puertos de Santander y de Valencia para agilizar el transporte de mercancías hacia el levante español. La idea era extender la línea existente entre Sagunto y Caminreal hasta Santander. La obra comenzó con mucha fuerza y se llegó hasta Cidad de Valdeporres en la provincia de Burgos, a sólo 63km. de su destino. El proyecto también vivió una extensión hasta la ciudad de Yera. Y aquí terminó todo su recorrido aunque quisieron hacerlo a lo grande con la construcción del Tunel de Engaña de 6976 metros, una obra colosal para un paso al que nunca se le colocaron las vías ni ha entrado en servicio. La tarea fue llevada a cabo por presos condenados a trabajos forzados durante el franquismo y se prolongó durante 17 años. Hoy en día el acceso al interior está prohibido pues amenaza con derrumbarse. Esta historia finaliza en 1985 cuando el gobierno español decreta el cierre de toda la línea por razones de rentabilidad mandando multitud de infraestructuras al olvido. Todo el trazado se encuentra salpicado de estaciones fantasma o reconvertidas a vivienda como el caso de la Estación de Moneo.

Antigua estación de Moneo reconvertida en vivienda particular