Scheveningen, la playa de Holanda

El tiempo no nos da tregua, llueve, se despeja y vuelve a llover. Esto es lo que llaman el verano holandés. Apenas un par de días de sol. No obstante hemos tenido la suerte de vivir un auténtico día de playa… por unas horas. Holanda tiene mucha costa pero si hablamos de playa nos estamos refiriendo a un único lugar, Scheveningen.

 
Playa de Scheveningen
Playa de Scheveningen

Playa de Scheveningen
Zona deportiva

Vampiros en Utrecht

Vaya agosto que estamos teniendo en Holanda, no para de llover. Tendrían que quitar el verano del calendario. Jeje. Bromas aparte esta semana hemos tenido algún día bueno que hemos aprovechado al máximo ya que para mí alegría he tenido la oportunidad de hacer turismo con la familia (¡gracias por el jamón ibérico!). En este artículo os voy a hablar de una ciudad que a todos nos suena de algo. Cuando leímos su nombre automáticamente se nos vinieron tres palabras a la cabeza, Tratado de Utrecht, aunque para ser sinceros ninguno nos acordábamos de su significado. El nacimiento de la ciudad se produjo con la construcción de una fortificación romana alrededor de año 50. A finales del siglo III los romanos no podían resistir los continuos ataques de las tribus germánicas del norte así que la abandonaron. Poco se sabe de lo aconteció durante los siguientes siglos pero si que explotaron las enormes posibilidades comerciales de dicho pueblo a orillas del Río Rin y que se desarrolló hasta recibir la carta de ciudad en 1122. 

Como casi todas las ciudades holandesas Utrecht también tiene canales aunque con una peculiaridad, éstos se encuentran por debajo del nivel de la calle de modo que en la ribera están los sótanos de las casas construidas sobre ellos. Estos locales tenían la función de almacenes aunque hoy en día son casi cualquier cosa.
Canales de Utrecht
Canales de Utrecht

Gante, ciudad medieval

El sábado pasado volvimos a salir por ahí. Esta vez le tocó a la ciudad belga de Gante. Las previsiones del tiempo daban un 30% de probabilidad de lluvia ligera así que nos la jugamos. Al salir de casa una mirada al cielo nos mostraba un cielo gris amenazante aunque suspirábamos por un tiempo diferente 100 kilómetros al sur. Lo cierto es que la lluvia nos acompañó en algunos tramos del camino pero afortunadamente llegamos en “condiciones de seco”. 

Como en casi todas las grandes ciudades todo empieza con la construcción de una iglesia, en este caso fue San Amado quien construyó su abadía allá por el año 630 en la confluencia de los Ríos Scheldt y Lys. Durante la Edad Media Gante se convirtió en una de las ciudades más grandes y ricas del norte de Europa sólo superada por París. Desde muy antiguo los ciudadanos de Gante han tenido la reputación de ser muy cabezotas. Siempre defendieron sus derechos contra los gobernantes que trataron de suprimir los privilegios que habían adquirido durante siglos. Este carácter rebelde lo llevaron hasta el extremo en 1539 cuando se sublevaron contra su propio rey, el emperador Carlos I de España y V de Alemania nacido allí. La respuesta no se hizo esperar. En 1540 Carlos I regresó con un ejército a su ciudad natal. Gante fue declarada culpable de desobediencia y fue degradada a ciudad de segunda categoría. No contento con eso el 3 de mayo de 1540,  el Emperador obligó a un cortejo de ilustres ganteses a postrarse ante él con una soga alrededor del cuello y pedir clemencia en voz alta. De esa humillación a los ganteses les quedó el apodo de los “Stropkes” o los que llevan la soga al cuello”.

Dejamos el coche en un parking subterráneo a 5 minutos del centro llamado Reep. Nada mas cruzar el canal nos topamos intencionadamente con la Catedral de San Bavón, como dice mi guía si viniéramos a ver una sola cosa debería ser esta. La actual catedral fue finalizada en el siglo XVI y se levanta sobre los cimientos de una antigua iglesia románica del año 942 y de la que tan sólo queda la cripta. 


Catedral de San Bavón de Gante
Catedral de San Bavón

Espinosa y Medina (Las Merindades - parte 3)

Las Merindades es una región que cuenta con una larga historia a sus espaldas, desde aquellos hombres del Paleolítico que se refugiaban en las cuevas de Ojo Guareña hasta hoy ha llovido mucho. A lo largo del tiempo esta comunidad se ha ido caracterizando por el paso de diferentes culturas que han ido dejando su huella sobre el terreno pero no es hasta los romanos cuando éstas se hicieron más evidentes. Prueba de ello son las calzadas que construyeron para comunicar el Cantábrico con el interior y construcciones como el Puente de Frías o la Fortaleza de Tedeja entre muchas otras.

En la Edad Media la comarca escribe sus páginas más importantes cuando se une a la Reconquista contra los musulmanes iniciada por Don Pelayo desde Asturias. En el siglo X el Conde de Castilla, Fernán González, organiza la región en merindades, territorios tutelados por nobles ligados a la Corona que se encargaban de impartir justicia y cobrar impuestos. Las Merindades como paso obligatorio hacia los puertos del norte vivieron un gran desarrollo económico lo que provocó no pocos conflictos como los protagonizados por las familias de los Velasco y los Salazar. Y poco más se puede contar salvo que tras estos años de vacas gordas se inició una lenta y larga decadencia. La Revolución Industrial del XIX y XX provocó una emigración masiva hacia el norte que agravó la situación. Las Merindades se vaciaron en favor de zonas industriales y con mayores expectativas de trabajo. A finales del siglo XX se produce la “segunda reconquista” y es que los de “Bilbao” buscando una residencia de veraneo ponen sus ojos en el norte de Burgos. Así la llegada de veraneantes en busca de la tranquilidad rural transforma la economía de la zona potenciando los sectores de la construcción y la hostelería en detrimento de la agricultura y la ganadería.

Frías (Las Merindades - parte 2)

Uno de los lugares con mayor encanto de la Provincia de Burgos es la ciudad medieval de Frías, con apenas 300 habitantes es la más pequeña de España. Está situada sobre el cerro de La Muela, una loma a orillas del Río Ebro y desde el tiempo de los romanos un importante punto estratégico. La primera cita documentada se corresponde a una donación al monasterio de San Juan de Orbañanos en el año 867. Por aquel entonces Frías era uno de tantos pueblos surgidos en los primeros momentos de la ocupación del Alto Ebro. Dada la importancia del lugar Alfonso VIII concede Fuero el 8 de abril de 1202 con el fin de acelerar la repoblación de la zona. En 1435 el rey Juan II de Castilla otorgó a la villa el título de ciudad para más tarde cederla al Conde de Haro y Condestable de Castilla, Pedro Fernández de Velasco.

La vista panorámica desde la base es la postal más “vendida” de Frías. Si alzamos la vista al horizonte dos construcciones destacan sobre el conjunto, el castillo y la Iglesia de San Vicente.

Frías