Espinosa y Medina (Las Merindades - parte 3)

Las Merindades es una región que cuenta con una larga historia a sus espaldas, desde aquellos hombres del Paleolítico que se refugiaban en las cuevas de Ojo Guareña hasta hoy ha llovido mucho. A lo largo del tiempo esta comunidad se ha ido caracterizando por el paso de diferentes culturas que han ido dejando su huella sobre el terreno pero no es hasta los romanos cuando éstas se hicieron más evidentes. Prueba de ello son las calzadas que construyeron para comunicar el Cantábrico con el interior y construcciones como el Puente de Frías o la Fortaleza de Tedeja entre muchas otras.

En la Edad Media la comarca escribe sus páginas más importantes cuando se une a la Reconquista contra los musulmanes iniciada por Don Pelayo desde Asturias. En el siglo X el Conde de Castilla, Fernán González, organiza la región en merindades, territorios tutelados por nobles ligados a la Corona que se encargaban de impartir justicia y cobrar impuestos. Las Merindades como paso obligatorio hacia los puertos del norte vivieron un gran desarrollo económico lo que provocó no pocos conflictos como los protagonizados por las familias de los Velasco y los Salazar. Y poco más se puede contar salvo que tras estos años de vacas gordas se inició una lenta y larga decadencia. La Revolución Industrial del XIX y XX provocó una emigración masiva hacia el norte que agravó la situación. Las Merindades se vaciaron en favor de zonas industriales y con mayores expectativas de trabajo. A finales del siglo XX se produce la “segunda reconquista” y es que los de “Bilbao” buscando una residencia de veraneo ponen sus ojos en el norte de Burgos. Así la llegada de veraneantes en busca de la tranquilidad rural transforma la economía de la zona potenciando los sectores de la construcción y la hostelería en detrimento de la agricultura y la ganadería.



- Espinosa de los Monteros

Hablar de los orígenes de Espinosa de los Monteros es hablar de que hace muchísimos años los romanos vivieron en ella. Más tarde fueron expulsados por los visigodos que literalmente borraron todo rastro de sus anteriores pobladores. Entre los siglos VII y VIII fueron surgiendo distintas poblaciones a las que se les llamó Val de Espinosa. La invasión musulmana de la península supone el final del reinado visigodo. Durante la Reconquista el pueblo vive continuas batallas pero permanece en manos visitantes gracias al apoyo de los árabes residentes en Medina de Pomar. Es entonces cuando sucede el hecho más importante de su historia. Tras salvar la vida, el Conde Sancho García crea el Cuerpo de los Monteros de Espinosa en agradecimiento a su escudero, natural de la localidad, y sin cuya colaboración habría sido asesinado por un complot. Los Monteros de Espinosa cumplen la “honorífica misión de velar al Rey y otras personas de su familia” con la peculiaridad de que debían de ser naturales de la villa. Como curiosidad Espinosa posee el mayor número de monumentos catalogados de la provincia después de Burgos.

El corazón del pueblo es la Plaza de Sancho García donde están el Ayuntamiento, la parroquia de Santa Cecilia y el Palacio de los Marqueses de Chiloeches. Aquí es donde los vecinos se reúnen para celebrar sus actos festivos.

Plaza de Sancho García

La iglesia de Santa Cecilia fue construida en el siglo XV sobre los cimientos de una antigua iglesia románica de la que sólo queda una columna adosada al muro Sur. Es curioso ver como se ha aprovechado uno de sus muros para levantar una casa. Nada nuevo pero no me deja de sorprender.

 Vista desde la plaza

 Parte trasera

En una de las esquinas de la plaza un edificio atrae nuestra atención, se trata del Palacio de Los Marqueses de Chiloeches. Construido en el siglo XVII  por los Zorrilla Velasco pasó a manos de los marqueses de los que finalmente tomó su nombre. Impresionante el escudo heráldico de la entrada.

Palacio de los Marqueses de Chiloeches

 Escudo heráldico

Una de los recorridos turísticos que ofrece Espinosa es la ruta heráldica que nos lleva a visitar las casonas blasonadas, viviendas de la gente pudiente adornadas con escudos que identificaban a sus dueños con un determinado linaje. Verlas todas lleva un tiempo porque os aviso que hay unas cuantas.

 Armas de Santayana y Armas de Jandenes

Por último nos dirigimos a la ribera del Río Trueba para ver las ruinas de la Torre de los Velasco. Situada sobre una loma y dentro de un terreno privado encontramos esta impresionante torre defensiva. Actualmente el acceso está prohibido. Su propiedad queda clara a través de los cinco escudos de la familia de los Velasco en la fachada.

Torre de los Velasco

 Interior

- Medina de Pomar

La historia de Medina de Pomar es radicalmente distinta a la de Espinosa ya que al parecer su fundación, en el siglo XII, se debe a grupos mozárabes que se establecieron en la zona durante la repoblación de la provincia. Durante la Edad Media adquirió mucho poder hasta convertirse en capital de Las Merindades y lo fue hasta el siglo XVI cuando Felipe II traslada la capitalidad a Villarcayo con el propósito de que Medina reduzca su influencia. La ciudad se encuentra amurallada y su casco viejo declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1973 cuenta con cantidad de sitios que le dan a Medina su sabor especial.

Muralla interior

Medina no está protegida por una sino por dos murallas defensivas. Cinco puertas daban acceso al recinto: San Andrés, Santa Clara, Somovilla, Villarcayo y la de Oriente donde llegaba el camino real de Burgos. El pasadizo que le sigue llega a la Calle Mayor dejándonos frente a la Puerta de la Cadena, que daba acceso a la fortaleza interior dominada por la Iglesia de Santa Cruz y el castillo.

Puerta de Oriente

Puerta de la Cadena

El Alcázar construido dentro del recinto amurallado alberga el Museo Histórico de las Merindades donde se encuentra el documento por el que en 1369 Enrique II entregaba el señorío de la ciudad a Pedro Fernández de Velasco. Las dos torres son la seña de identidad de la ciudad y visibles desde todo el municipio.


Alcázar de los Condestables de Castilla

No lejos del castillo se encuentra la Iglesia Parroquial de Santa Cruz. Situada en la parte alta de la ciudad, fue construida entre los siglos XIII y XIV aunque ciertos elementos exteriores fueron añadidos en una reforma de 1801.

Iglesia Parroquial de Santa Cruz

Aunque no tan rico en detalles como Espinosa igualmente de recomendable, aunque sólo sea para disfrutar de sus famosas fiestas allá por octubre.

Detalle de fachada


Y con estos dos breves paseos terminamos la serie sobre Las Merindades, una pequeña muestra de qué se puede visitar por la zona. A destacar la abundancia de hoteles rurales que ofrecen alojamiento en casonas de lo más pintorescas y permiten planificar una escapada de fin de semana porque, amigos, todo esto no se ve en un día.