Pasamos por Veere

Íbamos camino de alguna parte cuando a nuestra izquierda apareció un gran molino blanco. Giramos el coche y nos metimos sin saberlo en un pueblo cuyo tamaño no hace justicia a su gran historia. La pequeña ciudad de Veere se encuentra en la isla-península de Walcheren a pocos kilómetros de Middelburg. Para que os hágais una idea de lo “grande” que es apenas pasa de los 1600 vecinos. Su nombre significa transbordador y le fue dado en 1281 cuando el Almirante holandés Wolfert Van Borsselen estableció uno en su puerto.

Puerto de Veere
Puerto de Veere



Veere creció como puerto pesquero y en 1355 recibió derechos de ciudad. La cosa no paró aquí ya que en 1488 se creó el Admirantazgo de Veere, un centro admisnistrativo de la marina holandesa. Así sobre el año 1500 Veere era la base naval más importante de Los Países Bajos.

Durante los siglos XVI y XVII un par de arquitectos flamencos se encargaron de diseñar media ciudad, Antonis Keldermans and Evert Spoorwater firmaron la Iglesia Grande (Grote Kerk), las murallas, la cisterna y el Ayuntamiento. Eran los años en los que Veere era una próspera ciudad que vivía del comercio. Entre 1541 y 1799 el Reino de Escocia estableció aquí un puesto para comerciar con su lana. Eran años de luces y ninguna sombra, el casco urbano contaba entonces con 750 casas comparadas con las 300 actuales.

¿Qué sucedió? En 1961 el gobierno contruyó un dique que cerró el canal de Veerse Gat que le daba salida al mar. Toda la flota pesquera se tuvo que trasladar a otra localidad, Colijnsplaat, para poder seguir faenando sin tener que rodear toda la isla. Desde entonces la actividad comercial cesó y el turismo se quedó como único negocio.


Veere marcada con la A, poco más arriba el dique que la cerró al mar y con una X roja la localización de Colijnsplaat (Fuente: Google Maps)



Como podéis imaginar Veere se puede ver perfectamente en un par de horas, si no entramos en los museos o pasamos de los puestos del mercado de fin de semana. Desde todo el pueblo puede verse una torre tocada con un adorno dorado, se trata del Ayuntamiento. Fue construido en 1474 y sus torres renacentistas fueron añadidas en 1591. En su interior podemos encontrar pinturas y tapices.

Ayuntamiento de Veere
Ayuntamiento de Veere


Mercado en Veere
Mercado en Veere


No lejos del ayutamiento está la Torre Campveerse que fue construida en el siglo XV para proteger la entrada al puerto.

Torre Campveerse de Veere
Torre Campveerse


Siguiendo la ribera encontramos las típicas casas que ya hemos visto en otras poblaciones dotadas con canales, a primera vista me viene el nombre de Brielle o Delft a la cabeza. Entre ellas destacan dos casas góticas del siglo XVI llamadas “Het Lammeken” y “De Struys”. Ambas son de la época en la que Veere comerciaba con la lana escocesa. Desde 1950 albergan sendos museos.

Het Lammeken (1539) en Veere
Het Lammeken (1539)


Otros monumentos que recuerdan la rica historia de Veere es la Iglesia Grande (Grote Kerk) que muestra abundantes signos de restauración chapucera. Su construcción empezó en 1332 aunque 75 años más tarde se acometió una ampliación que nunca terminó, no había fondos ni para mantenerla. Finalmente en 1809 las tropas británicas vendieron la iglesia tras haberla utilizado como barracón y establos. Desde 1811 hasta 1815 las tropas de Napoleón hicieron de ella un hospital. Tapiaron las ventanas góticas y construyeron plantas en su interior para acoger más enfermos. Acortando la historia en 1975 se restauró para alojar una exhibición de la historia de la ciudad.   

Grote Kerk de Veere
Grote Kerk


Terminamos la visita con el motivo que nos desvió de la ruta. Se trata de “De Koe” (La vaca) un molino de maíz de 1909 pintado de blanco cuyas aspas dibujan un círculo de 24 metros.

Molino “De Koe” en Veere
Molino “De Koe”


De vuelta al centro terminamos la visita paseando sobre las murallas que protegían la ciudad al borde del Veerse Gat.

Y así descubrimos la ciudad escondida tras el molino blanco, una pequeña delicatessen que nos llevamos a la boca.