Visitamos Heidelberg


A priori el nombre no nos decía nada pero tras él se esconde una ciudad muy interesante que fue respetada durante la Segunda Guerra Mundial ya que no fue bombardeada. Con esta premisa es fácil imaginar que su magnífico estado de conservación es un imán para turistas y según me cuentan es especialmente popular entre los japoneses. Heidelberg está situada a orillas del Río Neckar en la región alemana de Badem-Wurtemberg y es famosa por su Schloss (Palacio) y por ser la sede de la universidad más antigua de Alemania. Además de estas dos indiscutibles atracciones aquí tenemos mucho más, sus museos, sus puentes y su casco viejo la hacen muy interesante.


Iglesia del Espíritu Santo de Heidelberg
Iglesia del Espíritu Santo

Llegamos a media mañana y el cielo no presagiaba nada bueno. Gris y amenazante tardó poco en cumplir su promesa. Además nos habíamos dejado el mapa en el coche con lo que estábamos un poco desorientados. No obstante ir acompañado de un alemán en Alemania resuelve este tipo problemas fácilmente, así que pronto nos hicimos con una guía. Su habitante más célebre fue el “Hombre de Heidelberg”, cuyos restos, encontrados en 1907, hacen de él el primer habitante europeo (entre 600.000 y 400.000 años atrás). Se cree que el “Homo Heidelbergensis” pudo ser el abuelo del Hombre de Neanderthal y del Homo Sapiens. Como veis la historia de este lugar viene de lejos. Por aquí han pasado muchas culturas como la Celta y, por supuesto, la Romana que se estableció durante tres siglos para reforzar el control de Germania.  En 1196 un documento de la Abadía de Schönau habla de  "Heidelberch" para referirse a la población en lo que se considera el año de fundación de la ciudad. 


Tras dejar el coche en un parking nos adentramos en el casco viejo (Altstadt). Todo él es peatonal. Llama la atención que un área tan extensa esté cerrada al tráfico. A pesar del tiempo había mucha gente. A un lado y a otro de la calle los edificios acogen locales comerciales en sus bajos. Es curioso ver como negocios modernos se “encajan” en semejantes construcciones. Al lado de estos matrimonios de conveniencia también tenemos unas cuantas iglesias por la zona. La más famosa de ellas es la Iglesia del Espíritu Santo cuya construcción se inició en 1398 y no fue hasta 150 años más tarde cuando la ciudad la vio terminada. Situada en la Plaza del Mercado (Marktplatz) su torre cuenta con un mirador.

Iglesia de los Jesuitas de Heidelberg
Iglesia de los Jesuitas



Cruzando el mercado llegamos a una segunda plaza llamada Kornmarkt o Mercado del Maíz en cuyo centro hay una estatua de la Virgen. Al fondo sobre una ladera aparece impresionante el Palacio de Heidelberg al que se accede siguiendo una cuesta empedrada. Antes de subir miramos a nuestro alrededor y en una de las esquinas el Palacete de Graimberg que en el siglo XIX salvó al castillo de la ruina.



Kornmarkt en Heidelberg
Kornmarkt

Palacio de Heidelberg, Estatua de la Vírgen y Palacete de Graimberg desde Kornmarkt
Palacio de Heidelberg, Estatua de la Vírgen y Palacete de Graimberg (casa amarilla) desde Kornmarkt


El Palacio de Heidelberg es una construcción del siglo XIII que ha vivido unas cuantas destrucciones y reconstrucciones que han moldeado su estampa. La imagen actual proviene de restauraciones realizadas durante los siglos XVII y XVIII. Se trata de un complejo muy grande con muchas secciones en ruina y unos inmensos jardines que en verano deben de ser muy bonitos. Como curiosidad en su interior está el “Gran Barril” (1751), el tonel de vino más grande del mundo con una capacidad de 228.000 litros.


Gran Barril de Heidelberg
Gran Barril


Bajamos la colina y cruzamos el Puente Viejo para obtener otra perspectiva del palacio. Este paso sobre el Neckar del siglo XVIII aprovechó una de las puertas medievales para hacer una entrada majestuosa. 
Puente viejo con el Castillo de Heidelberg
Puente viejo con el Castillo de Heidelberg
Puerta medieval de Heidelberg
Puerta medieval
Justo a la salida encontramos al Mono del Puente una escultura muy popular entre los turistas. Justo lo que éramos nosotros.
Mono del Puente de Heidelberg
Mono del Puente

Mono del Puente de Heidelberg
Haciendo el “mono en el puente”
No podemos dejar Heidelberg sin comentar algo de su Universidad fundada en 1386. Para esto nos acercamos a Universitätsplatz (La plaza de la Universidad). Esta plaza está presidida por los edificios de la Universidad Antigua y de la “Universidad Nueva” que pudo ser construido gracias a una colecta promovida en los EE.UU. por Jacob Gould Schurman, un embajador americano que estudió en Heidelberg.

Alte Universität de Heidelberg
Alte Universität
Biblioteca de la Universidad de Heidelberg
Biblioteca de la Universidad

Y con esto terminamos nuestra visita cultural que por cierto acabó bajo la lluvia. Afortunadamente, vendían paraguas dentro del Palacio, ¿será que se lo esperaban?. Seguro que sí.