Obras imprescindibles del Museo Louvre de París

En vista del gran éxito que tiene el artículo sobre el Museo Británico (British Museum) me veo en la obligación moral de buscarle un compañero que esté a la altura y nada mejor para ello que escribir acerca del Museo Louvre.

Museo Louvre de París
Museo Louvre

Como muchos de vosotros sabéis recientemente tuvimos la oportunidad de pasar un fin de semana en París (1, 2, 3) y, como no, este museo de fama mundial entró en nuestra agenda. El Palacio de Louvre empezó a construirse en el siglo XII para guardar las orillas del Río Sena. Con el paso del tiempo este bastión defensivo fue perdiendo su función inicial hasta que a mediados del siglo XIII, bajo el reinado de Luis IX, comenzó a utilizarse como residencia real. Y así fue durante muchas décadas hasta que en 1678 Luis XIV se trasladó al Palacio de Versalles dejando el Louvre como casa para su colección de arte. Tras la Revolución Francesa el Louvre tomo un papel dominante en la cultura francesa y parte de él se abrió por primera vez al público como museo el 8 de noviembre de 1793.


Para visitarlo hay que reservarse muchas horas y este artículo no da ni una minúscula idea de todo lo que posee. Una visita detallada lleva varios días ya que el complejo es enorme y un recorrido completo suma varios kilómetros. En 1989 concluyó una gran reforma que incorporó la famosa pirámide que se encuentra en el patio interior y que hace de entrada subterránea por la que se accede a las diversas alas del museo.

Pirámide del Museo Louvre de París
Pirámide del Museo Louvre

Una vez pagada la entrada hay que planificarse muy bien, la colección completa está compuesta por unas 300.000 obras aunque para nuestro alivio “sólo” unas 30.000 están en exposición. Lógicamente hicimos lo que todo turista, rumbo a la Sala Denon en busca de la obra más emblemática del museo. La Gioconda o Mona Lisa es un óleo de principios del siglo XVI cuya sonrisa ha sido y es objeto de numerosos estudios dada su ambigüedad. Sin duda, Leonardo Da Vinci pintó el retrato más famoso de la historia.  


La Gioconda o Mona Lisa en el Museo Louvre de París
Turistas frente a la "Mona Lisa" en el Museo Louvre

La Gioconda o Mona Lisa en el Museo Louvre de París
La Gioconda o Mona Lisa en el Museo Louvre


Justo enfrente tenemos las “Bodas de Caná” (1563) una obra maestra de gran formato que ilustra un episodio de la vida de Cristo. El lienzo es una interpretación que “el Veronés” hizo de una escena del Evangelio de Juan que narra el encuentro de Jesús con su madre y sus discípulos en una boda en Caná.

Bodas de Caná en el Museo Louvre de París
Bodas de Caná en el Museo Louvre

Siguiendo con el arte pictórico de gran formato tenemos otros grandes ejemplos como “La libertad guiando al pueblo“ (1830) de Delacroix, el “Rapto de las Sabinas” (1799) o la “Coronación del Emperador Napoleón I y Josefina” (1805) éstas últimas de Jacques-Louis David.

Coronación del Emperador Napoleón I y Josefina en el Museo Louvre de París
Coronación del Emperador Napoleón I y Josefina en el Museo Louvre
Turistas en el Museo Louvre de París
Turistas en el Museo Louvre

El archivo del museo tiene diversos orígenes aunque todo empezó con la afición de los reyes franceses por coleccionar obras de arte. Durante la Revolución Francesa, el Louvre acumuló numerosas piezas obtenidas de forma poco limpia, ya fuera a través de incautaciones a nobles que huían para salvar el cuello o el saqueo de iglesias. El ejército también ha colaborado a incrementar el patrimonio ya que requisó obras en los países invadidos y aunque más tarde Francia ha tenido que devolver muchas de ellas algunas se han quedado para siempre. Las últimas ampliaciones del catálogo han sido fruto de donaciones privadas o de la política de cultura del Estado que ha invertido mucho dinero en adquirir nuevas piezas.

Hasta ahora hemos visto parte de la sección dedicada a la pintura occidental que incluye obras de la escuela francesa, flamenca, alemana y española si bien la parte dedicada a Italia es la que se lleva todo el protagonismo. No menos importante es la colección de escultura que incluye piezas de diferentes civilizaciones antiguas. Como en el caso de los cuadros la procedencia dudosa de algunas ha provocado tensiones entre Francia y los países que reclamaban su patrimonio.

Como tenemos muy vistas las efigies del antiguo Egipto y vimos la mayor parte de los  frisos del Partenón de Atenas me voy a centrar en otras obras de gran belleza y que despertaron nuestra curiosidad. Obviamente la escultura más famosa es la Venus de Milo que representa a la Diosa Afrodita y que data del siglo II a.C.

Escultura Venus de Milo en el Museo Louvre de París
Venus de Milo en el Museo Louvre


En la misma zona que la anterior, aunque a bastante distancia, nos encontramos con el “Esclavo moribundo” (1513) de Miguel Ángel, una estatua de mármol que iba a ser parte del mausoleo del papa Julio II pero que finalmente fue desechada y que forma parte de la colección permanente del Louvre desde 1793.

Escultura "Esclavo moribundo" en el Museo Louvre de París
"Esclavo moribundo" en el Museo Louvre



No menos recomendable es la fina escultura de María Magdalena (1510) que, de acuerdo con la leyenda, arrepentida por sus pecados vivía recluida en la cueva de Sainte-Baume con su pelo como única vestimenta. Desde allí los ángeles la llevaban cada día al cielo para escuchar un coro celestial.


Escultura "María Magdalena" en el Museo Louvre de París
"María Magdalena" en el Museo Louvre 


Terminamos esta rápida visita al museo con una bonita historia. En una ciudad de Grecia había un rey y una reina que tenían tres hijas. Psique, la tercera de ellas, era tan hermosa que a menudo la comparaban con la propia Afrodita. Loca de celos la diosa encargó a su hijo Eros (Cupido) que provocara el enamoramiento de Psique por alguien horrible. Sin embargo, éste se enamoró de ella y se la llevó a palacio traicionando a su madre. Allí, protegidos por la oscuridad, vivían su amor furtivo y Eros podía ocultar su verdadera identidad. Una noche Psique encendió una lámpara para ver quién era su marido, la mala suerte quiso una gota de aceite hirviendo le cayera en la cara y lo despertara. Éste profundamente decepcionado la abandonó. Cuando Psique se dio cuenta de lo que había hecho recurrió a Afrodita buscando a su amor perdido. Ésta reacia a hacerle el favor le puso cuatro pruebas casi imposibles de cumplir pero Psique lo logró. De regreso de su cuarta misión abrió una caja que debía de entregar a Afrodita. Unos vapores emanaron de ella y cayó en un sueño eterno. Eros que la amaba profundamente acudió a despertarla con un beso. Esta obra de arte representa algo más que una bonita fábula, es la representación del amor verdadero.


Escultura Psique reanimada por el beso del amor en el Museo Louvre de París
Psique reanimada por el beso del amor