Fiesta de Navidad en Rotterdam

Esta semana tenía previsto seguir con la especial relación que tienen los holandeses con el agua pero el viernes pasado los acontecimientos me obligaron a cambiar de idea y, con vuestro permiso, regalarme un pequeño homenaje. Resulta que para ese día teníamos organizada la cena de Navidad. Un autobús nos recogió a todos en Hellevoetsluis y Brielle y nos puso camino a Rotterdam. El lugar elegido para el “acto social” fue la sala VIP del “De Kuip” el estadio donde juega el equipo de fútbol de la ciudad, el Feyenoord. Llegamos de noche y “la bañera”, nombre del campo en español, estaba apagada así que las fotos por fuera quedaron para otro día.






Este tipo de cenas “unen al equipo” y dan la oportunidad de conocer a ese desconocido que te encuentras todos los días en la fotocopiadora. Ya se sabe que el alcohol suelta la lengua y da igual si eres austríaco, portugués o polaco que te vas a entender con todo el mundo.


De inicio nos encontramos con un cóctel en el que servían cerveza, vino y champagne. En este apartado nada cambió durante la noche ya que para evitar problemas no se servían bebidas espirituosas. A continuación seguimos con la “mandanga”, una cena tipo buffet que “siendo de Bilbao” he de decir que estuvo a la altura. No hubo ni chuletón ni ensalada de bacalao pero estaba buena.


Tras los postres la banda que amenizó el cóctel volvió a la carga con canciones menos acústicas incorporando saxo, batería y guitarra eléctrica. La noche iba transcurriendo entre risas y bebidas cuando la banda llamó al escenario a alguien que no estaba en el guión.





Y así es como acabé tocando un blues en Mi menor que nunca olvidaré.