Hellevoetsluis se viste de blanco

Vaya semanita que hemos pasado. Cada mañana, de camino al trabajo, veíamos cómo la pantalla del coche indicaba que la cosa se estaba enfriando más y más: -3ºC, -4ºC, -5ºC... Además las previsiones meteorológicas no auguraban un cambio a mejor. En ésas estábamos cuando llegó el viernes. Todo estaba cubierto de blanco. Nada mejor para empezar el día que patinar sobre hielo. ¡Vaya emoción al conducir!. Encendí el coche y sentí frío de verdad.

Hellevoetsluis
¿Quién me mandaría salir de la cama a esas horas?

El día pasaba con calzones largos, gorros, bufandas y guantes dobles. A eso de las tres empezó una nevada fuerte que no paró hasta el día siguiente. El sábado por la mañana, tras el Cola-Cao, Hellevoetsluis parecía un pueblo de los Alpes o, para qué irnos tan lejos, León.

Hellevoetsluis
Martin Luther Kinglaan a un lado

Hellevoetsluis

Hellevoetsluis
En la puerta de casa

Con semejante panorama todos los planes del fin de semana quedaron cancelados al estar literalmente atrapado por la nieve (¡malditos neumáticos de verano!).

Hellevoetsluis
¿Hay alguien ahí?

Hellevoetsluis

¿Dificultades para salir al jardín?

Como dice el refrán no hay mal que por bien no venga y en estas situaciones lo mejor es buscar el lado positivo.

Hellevoetsluis
¿Una cervecita fría?

Así y sin que sirva de precedente lo pasamos en casa calentito y con una mantita en los pies. ¿Cuánta nieve cayó?

Hellevoetsluis
Mucha