Lisboa (parte I)

Terminamos esta mini-serie dedicada a Portugal (Batalha, Fátima) acercándonos a su capital, Lisboa. En este artículo de dos partes ponemos final a una corta visita al país vecino que como siempre hemos tratado de aprovechar al máximo.


Hay muchas teorías sobre el origen de Lisboa pero lo que es seguro es que los romanos se establecieron aquí sobre el 250 A.C. y que construyeron una fortificación donde hoy encontramos el Castillo de San Jorge. Más tarde los visigodos capturaron la ciudad en el siglo V. Como parte de ocupación de la Península Ibérica, los musulmanes pasaron una larga temporada en Lisboa, desde el siglo VIII hasta el XII cuando fue liberada por Afonso Henríques, primer rey de Portugal.

Castillo de San Jorge (Castelo de São Jorge)
Castillo de San Jorge (Castelo de São Jorge)

Durante su Edad de Oro Lisboa estaba en boca de todos. Viajeros de todas partes hablaban de la riqueza de la ciudad. Los portugueses importaban mercancías exóticas de todos los rincones de su imperio. De Asia traían porcelana, piedras preciosas y especias. De América madera, café, oro y diamantes. Y todo esto pasaba por Lisboa, el gran centro comercial marítimo. Hace mucho que todo este esplendor quedó atrás aunque la ciudad recuperó cierto brillo con la Expo ´98 que conmemoraba el 500 aniversario del viaje de Vasco de Gama a la India. Esta exposición transformó la ciudad para el acontecimiento. El mejor testigo del proyecto es el impresionante Puente Vasco de Gama aunque yo me quedo con el Puente 25 de Abril que recuerda mucho al Golden Gate de San Francisco y que simboliza la victoria del pueblo portugués sobre la dictadura.



Puente 25 de Abril en Lisboa
Puente 25 de Abril

El 1 de Noviembre de 1755 a las 9:40 de la mañana se desató el Gran Terremoto, una catástrofe que destruyó la ciudad en tan sólo seis días. El orgullo de la nación y todo su brillo había quedado reducido a cenizas. Para colmo de males aquellos que huyeron del fuego en dirección al Río Tajo fueron sorprendidos por un tsunami que acabó con ellos.  Las estimaciones varían pero se estima que murieron entre 60.000 y 100.000 personas.  


Grabado “O Terramoto de 1755” en el Museu da Cidade (Fuente: Wikimedia Commons)
Grabado “O Terramoto de 1755” en el Museu da Cidade (Fuente: Wikimedia Commons)
La ciudad fue reconstruida en poco tiempo siguiendo un nuevo plan urbanístico diseñado por el Marqués de Pombal que dibujó una nueva Lisboa de grandes avenidas simétricas y en sus orillas aceras adornadas con mosaicos en blanco y negro. Basta con caminar por la Avenida da Libertade para darse cuenta de lo que este hombre tenía en la cabeza. Esta mezcla de lo “nuevo” y lo “añejo” presentan a Lisboa como una de las ciudades europeas más bonitas.


Pavimento cercano a Praça do Chiado (Fuente: Wikimedia Commons)
Pavimento cercano a Praça do Chiado (Fuente: Wikimedia Commons)

Tras esta introducción histórica comenzamos el paseo a orillas del Río Tajo en cuya desembocadura se encuentra la Torre de Belém, para que no nos perdamos exactamente en el distrito que lleva su mismo nombre. Esta fortificación fue construida durante el reinado de Juan II (28 de agosto de 1481 a 25 de octubre de 1495) como bastión defensivo en la entrada a la ciudad. Sin embargo, con el tiempo también ha sido utilizada como prisión e incluso como puesto de aduanas para los barcos que entraban en Lisboa. 


Torre de Belém en Lisboa
Torre de Belém
En 1983 la Unesco reconoció el valor de la Torre de Belém incorporándola a su lista de lugares Patrimonio de la Humanidad junto con el vecino Monasterio de los Jerónimos que veremos un poco más abajo. El criterio para su incorporación fue doble, primero como ejemplos únicos del estilo arquitectónico Manuelino y segundo como símbolos de la Era de los Descubrimientos (entre los siglos XV y XVII), la época en que España y Portugal se repartían el mundo.     

Continuando por orillas del Tajo y sin perder de vista la Torre de Belém llegamos a un monumento impresionante que celebra épocas pasadas, se trata del Monumento a los descubrimientos (Padrão dos Descobrimentos - 1960). Una inmensa columna flaqueada por dos rampas muy “concurridas” que se juntan en la persona de Enrique el Navegante, la figura más importante durante el Era de los Descubrimientos.


Monumento a los descubrimientos (Padrão dos Descobrimentos)
Monumento a los descubrimientos (Padrão dos Descobrimentos)

Monumento a los descubrimientos (Padrão dos Descobrimentos)
Monumento a los descubrimientos (Padrão dos Descobrimentos)
Justo enfrente del “Padrão” se encuentra el Centro Cultural de Belém, un salón de congresos que ocasionalmente alberga exhibiciones temporales, y lo verde de su derecha son los jardines de la Praça do Imperio donde vamos a visitar la otra joya del Distrito de Belém, el célebre Monasterio de los Jerónimos.

Monasterio de los Jerónimos (Mosteiro dos Jerónimos)
Monasterio de los Jerónimos (Mosteiro dos Jerónimos)


Manuel I, el Afortunado, ordenó construir este monasterio para conmemorar el viaje de Vasco da Gama a la India y agradecer a la Virgen María su éxito. Inicialmente Enrique el Navegante construyó una capilla dedicada a Santa María en este lugar. Está capilla evolucionó para convertirse en la Iglesia de Santa María presidida por una estatua de Enrique. Esta iglesia es célebre por sus escenas de la vida de San Jerónimo, artesanalmente esculpidas en piedra. En general todo el edificio es una increíble muestra de lo que el hombre es capaz de hacer con un cincel en sus manos. Dado el poco tiempo que teníamos y la larga espera para entrar nos quedamos con las ganas, no obstante, tenemos internet para ver que nos perdimos. Al menos esta vez.


Interior del monasterio (Fuente: Wikimedia Commons)
Interior del monasterio (Fuente: Wikimedia Commons)


Nuestro paseo continua aquí