Palacio Real de Amsterdam

Otra visita más a Ámsterdam y la verdad es que le estamos cogiendo el puntillo. Las primeras veces siempre me he quedado con la cosa de esperar más de la “capital oficial” de Holanda (la administrativa es La Haya) pero si vamos en blanco no nos vamos a sentir decepcionados. Así seguimos con nuestra particular búsqueda de lugares nuevos que visitar.
Desde marzo del año pasado cada vez que hemos venido la Plaza Dam nos hemos encontrado con un edificio “escondido bajo un toldo gigante”. La verdad es que la imagen no invita a visitar lo que esconde dicho envoltorio pero esta última vez nos hemos aventurado a entrar. Los gestores debieron de pensar lo mismo y hace tiempo añadieron un mensaje a la valla que protege el andamiaje: “el Palacio está abierto”.

Palacio Real de Amsterdam (Koninklijk Paleis)
Palacio Real de Amsterdam (Koninklijk Paleis)


Entramos así al Palacio Real de Amsterdam (Koninklijk Paleis), una verdadera joya que no debemos dejar pasar. Construido entre 1648 y 1655 fue el ayuntamiento de la ciudad hasta que en 1808 cuando Luis Napoleón decidió reconvertirlo en Palacio Real. Tras la marcha de los franceses los monarcas de la Casa de Orange-Nassau habitaron el palacio. Sin embargo, con el tiempo perdió su condición de residencia real y hoy en día es usado por la reina Beatriz para recepciones oficiales y las visitas de estado.
La entrada está amortizada a los cinco minutos de visita, sólo tenemos que subir las escaleras y quedarnos pasmados con la Burgerzaal, la Sala de los Ciudadanos. Aquí se reunían los antiguos habitantes de Ámsterdam para discutir sus asuntos cotidianos. Destaca al fondo una escultura de Atlas sosteniendo el globo terráqueo y un suelo de mármol decorado con los dos hemisferios que muestra a Ámsterdam como centro del mundo. Esto sólo lo pudimos ver parcialmente ya que una inmensa alfombra azul cubría casi todo el suelo.   


Palacio Real de Amsterdam (Koninklijk Paleis) - Burgerzaal
Burgezaal


Alrededor de la Burgerzaal se distribuyen 16 habitaciones cuyos nombres describen perfectamente la función a la que estaban dedicadas. La decoración es muy suntuosa y lejos de modas actuales pero no deja de impresionar su riqueza. La Corte de los Magistrados era una de las salas más importantes. Está situada bajo la sombra de Atlas, en el lado opuesto según subimos las escaleras. Aquí fue donde Luis Napoleón instaló la sala del trono y donde se reunía el comité de sabios.



Palacio Real de Amsterdam (Koninklijk Paleis) - Burgerzaal
Burgerzaal

Palacio Real de Amsterdam (Koninklijk Paleis) - Corte de los Magistrados
Corte de los Magistrados


Palacio Real de Amsterdam (Koninklijk Paleis) - Corte de los Magistrados
Corte de los Magistrados



Seguimos tomando ideas de interiorismo anticuado pasando por las diferentes habitaciones. La audio guía que nos han entregado en la entrada hace su trabajo perfectamente. Las largas explicaciones de la decoración palidecen cuando se nos cuenta quién ocupaba las salas y que sucedía en ellas.


Palacio Real de Amsterdam (Koninklijk Paleis) - Cámara de Comisionados
Cámara de Comisionados para pequeños asuntos
Palacio Real de Amsterdam (Koninklijk Paleis) - Sala del Tesoro
Sala del Tesoro Extraordinario
Palacio Real de Amsterdam (Koninklijk Paleis) - Oficina de Huérfanos
Oficina de Administración de Huérfanos
Palacio Real de Amsterdam (Koninklijk Paleis) - Oficina de Huérfanos
Oficina de administración de Huérfanos
Palacio Real de Amsterdam (Koninklijk Paleis) - Oficina de bancarrotas
Oficina de Bancarrotas
Palacio Real de Amsterdam (Koninklijk Paleis) - Cámara del Consejo Municipal
Cámara del Consejo Municipal
Palacio Real de Amsterdam (Koninklijk Paleis) - Cámara de Justicia
Cámara de Justicia


Acabamos llegando a Sala del Consejo del Burgomaestre cuya atracción principal es una lámpara de techo enorme, la más grande del palacio. Tres metros de largo por dos y medio de diámetro para sumar un peso de 710 kilos.


Palacio Real de Amsterdam (Koninklijk Paleis) - Sala del Consejo del Burgomaestre
Sala del Consejo del Burgomaestre


Como se ve en las fotos el edificio es una pasada y su historia no se queda atrás. Si pasáis por la Plaza Dam no dudéis en tomaros una hora y media para ver el palacio por dentro y aprender algo de la historia de Ámsterdam. Aún no me explico cómo he tardado tanto en decidirme. ¡Dichoso andamio!