Castillo de Praga (Ruta Real parte III)

Tras un largo paseo por fin hemos llegado al final de la Ruta Real (parte 1, parte 2), sólo nos queda la última etapa para “ser coronados”. Estamos en la parte alta del Barrio de Malá Strana (Ciudad Pequeña), a las puertas del colosal Castillo de Praga. En este caso el adjetivo no es gratuito ya que nos encontramos ante el más grande del mundo. El complejo ocupa unos 70.000 metros cuadrados que se esparcen a lo largo de 570 metros de largo con una anchura media de 130 metros. O lo que es lo mismo nos llevará un buen rato en visitarlo.


Castillo de Praga desde el Puente Libensky
Castillo de Praga desde el Puente Libensky




El origen del castillo hay que ir a buscarlo al año 880. Sucesivas ampliaciones dotaron al castillo de mejores defensas. El primer edificio que se construyó tras las murallas fue la Iglesia de la Virgen María a la que siguieron un par de iglesias dedicadas a San Jorge y San Vito allá por el siglo X. A partir de entonces fue residencia de los gobiernos y la alta jerarquía eclesiástica. Más tarde vino el primer convento de Bohemia, construido cerca de la iglesia de San Jorge para la orden de las Benedictinas. A partir del XI la nueva Basílica de San Vito se convirtió en la principal iglesia del castillo ya que guardaba un preciado tesoro, las reliquias de los santos patrones de Praga, San Vito, San Wenceslao y San Adalberto. La Edad de Oro del castillo se produjo con el reinado de Carlos IV. El castillo fue renovado para convertirlo en una “residencia imperial” y comenzó la construcción de la Catedral de San Vito. Tras un periodo de abandono el “proyecto” recobró fuerzas durante el siglo XV cuando una nueva dinastía de reyes mejoraron sus defensas construyendo tres nuevas torres entre otras modificaciones. La cosa no se quedó ahí y ampliaron el palacio real con la impresionante Sala de Vladislav. En éstas llegaron los Habsburgo que durante el siglo XVI añadieron su granito de arena con construcciones pensadas para el entretenimiento como el Jardín Real, el Palacio de Verano, el hall para juegos de pelota, un campo de tiro y la Corte de los Leones. De esta época es el Hall Español construido por Rodolfo II para guardar su colección de arte y objetos científicos.  A partir de 1618 el castillo vivió una época negra de guerras con frecuentes saqueos y muchos daños. Durante la segunda mitad del siglo XVIII el castillo vivió su última gran remodelación que trató de recuperar el brillo perdido. Por aquel entonces Viena era la capital del imperio y Praga una ciudad de provincias. Ya en el XX con motivo de la fundación de la República Checoslovaca el lugar volvió a ser residencia del jefe de estado cuya función sigue vigente hoy en día tras la separación  de Eslovaquia y la República Checa.


Entrada al Castillo de Praga
Entrada al Castillo de Praga


El complejo se encuentra dividido en tres patios interiores, siendo el tercero el que agrupa casi todas las atracciones. Como ya hemos visto en otros palacios reales aquí también tienen un turístico cambio de guardia que se produce cada hora en el primer patio.


Castillo de Praga
Castillo de Praga


Una vez pasados los dos primeros patios nos topamos de frente con la Catedral de San Vito, una mole que destaca por encima de todos los edificios. Este templo de arquitectura gótica guarda las tumbas de muchos reyes de Bohemia y emperadores del Imperio Romano Sacro. Sobra decir que es la más importante del país.

Catedral de San Vito de Praga
Catedral de San Vito


La actual catedral fue fundada en 1344 cuando Carlos IV, rey de Bohemia y futuro emperador romano, quiso construirse una catedral multiusos para coronaciones, guardar las joyas de la corona y como cripta familiar. Curiosamente en 1352 se hizo cargo del proyecto el mismo muchacho que estuvo al frente del proyecto del Puente de Carlos, Peter Parler, cuando sólo tenía 23 años. La construcción de una catedral no es poca cosa y esta se terminó en 1929, ¡casi 600 años más tarde!.


Catedral de San Vito de Praga
Catedral de San Vito

A diferencia de lo que hemos visto en otras grandes capitales europeas las joyas sólo se exponen en ocasiones especiales. Las tienen celosamente guardadas detrás de la Capilla de San Wencelao.


Capilla de Wenceslao
Capilla de Wenceslao


Seguimos con la visita entrando en el Palacio Real Antiguo. El primer palacio fue levantado en el siglo IX. En el XII la madera fue sustituida por la piedra para dar paso a una construcción romanesca. Como vemos lo unieron a la Capilla de todos los Santos de 1185. Posteriormente se volvió a ampliar con la impresionante Sala de Vladislav.


Sala de Vladislav del Palacio Real Antiguo de Praga
Sala de Vladislav del Palacio Real Antiguo de Praga

Capilla de todos los Santos del Palacio Real Antiguo de Praga
Capilla de todos los Santos


Continuamos cuesta abajo para dar con la Basílica de San Jorge, la segunda iglesia que se construyó en el lugar. De la construcción original de 920 sólo quedan los cimientos. En el 973 fue ampliada para acoger un convento benedictino.

Basílica de San Jorge del Castillo de Praga
Basílica de San Jorge


Aún quedan más cosas por ver pero andábamos muy apretados de tiempo aunque nos vamos a parar un momento en la Golden Lane, una de sus atracciones turísticas más importantes, que desafortunadamente estaba cerrada. Es una pena porque bajo este nombre se esconde una estrecha callejuela llena de comercios de artesanía. Menos mal que tenemos la Wiikimedia Commons para ver que nos perdimos.


Golden Lane (Fuente: Wikimedia Commons)
Golden Lane (Fuente: Wikimedia Commons)


La Golden Lane comprende las casas que los sirvientes fueron construyendo en la muralla norte del castillo durante el siglo XVI. Se dice que su nombre deriva del gremio de joyeros que habitaba aquí.  De 1916 a 1917 la casa 22 fue ocupada por el escritor Franz Kafka.

Para terminar no podemos olvidar las magníficas de vistas sobre la ciudad que se disfrutan desde el  mirador del castillo. Si tenéis más tiempo que nosotros os invito a que comprobéis por qué Praga es conocida como la ciudad de las cien torres.

¡Paciencia amigos!