El Mercado Medieval de Balmaseda

El pasado fin de semana, 14 y 15 de mayo, nos acercamos a Balmaseda para “vivir” su Mercado Medieval. Esta pequeña localidad fue la primera que se fundó en el Señorío de Vizcaya y es el último pueblo que vemos antes de entrar en la provincia de Burgos. Valmaseda (Balmaseda en euskera/vasco), que se encuentra a 35 kilómetros de Bilbao (Google Maps dixit), recibió su fuero en 1199 de mano de Lope Sánchez de Mena. Dicha concesión se debió a muchas razones aunque la más importante fue la ruta comercial Castilla-Vizcaya que aprovechaba una antigua calzada romana que pasa por el pueblo. La “Villa de Valmaseda” vio cómo la actividad comercial fue germen de numerosos negocios y origen de riqueza para sus gentes incluida una próspera comunidad judía que habitó en el pueblo hasta su expulsión en 1486.

Mercado Medieval de Balmaseda



Mercado Medieval de Balmaseda


El primer Mercado Medieval de Balmaseda se celebró en 1999 con motivo del 800 aniversario de la fundación de la villa. Una vez más nos encontramos con uno de esos viajes en el tiempo que tanto nos gustan. Frías o Medina de Pomar fueron grandes experiencias pero aquí con las calles engalanadas y la gente vestida para la ocasión la inmersión es total. Esta puesta en escena ha convertido esta celebración en una cita cultural obligada para los que vienen al País Vasco por estas fechas.

Mercado Medieval de Balmaseda


Mercado Medieval de Balmaseda

El espectáculo comienza con pasacalles, malabaristas y equilibristas recorriendo las calles del casco viejo, sigue con los puestos de comida y artesanía y termina en la Plaza de San Severino que acoge demostraciones de cetrería y artesanía. Es aquí donde vemos al halconero jugando con aves rapaces en libertad y distintos artesanos mostrando su oficio (el herrero, el soplador de vidrio y el escultor entre otros).
Mercado Medieval de Balmaseda


Mercado Medieval de Balmaseda


Mercado Medieval de Balmaseda


Mercado Medieval de Balmaseda


En cada calle hay algo que llama la atención, las actuaciones callejeras se suceden sin pausa, basta con andar unos metros y observar que hay un corro de gente mirando “algo”.


Mercado Medieval de Balmaseda

Por el camino los olores estimulan nuestros sentidos y nos obligan a buscar ese queso, ese té aromático o ése incienso que nos ha despertado.


Mercado Medieval de Balmaseda

Mercado Medieval de Balmaseda

Tal despliegue de esencias supone también un desafío para nuestro estómago, obviamente nos abandonamos sin remisión. ¿Quién puede resistirse a tanta tentación?. 

Mercado Medieval de Balmaseda

Mercado Medieval de Balmaseda


Si no el olor el color también nos distrae durante nuestro paseo. Madera, vidrio y cuero son materia prima para  fabricar objetos “hechos a mano”.


Mercado Medieval de Balmaseda


Mercado Medieval de Balmaseda


Por un par de días Balmaseda vive el esplendor de su historia medieval. Una oferta de ocio que no conviene rechazar aunque cada año haya más visitantes y la falta de espacio nos obligue a dejar el coche aparcado a una gran distancia del centro.