Hondarribia, un pueblo a la sombra de una muralla (parte III)

Dejamos el casco viejo atrás para adentrarnos en la parte “popular” de la villa. Junto al mar, a los pies de semejante fortaleza, nació y creció un barrio que alojaba a la clase trabajadora. El barrio de La Marina era el tradicional barrio de los pescadores. Lo más destacado de este barrio son sus casas de balcones de madera pintados de colores llamativos y adornados con flores. Es totalmente distinto a lo que hemos visto en las dos partes anteriores. Tanto color le da a la zona un ambiente muy alegre. La Calle San Pedro es la más concurrida y cuenta con abundantes tiendas y bares. Se trata de un lugar ideal para pasear y comerse unos “pintxos” (tapas).

Barrio de los pescadores de Hondarribia


Barrio de los pescadores de Hondarribia


Barrio de los pescadores de Hondarribia


Barrio de los pescadores de Hondarribia


Barrio de los pescadores de Hondarribia


Barrio de los pescadores de Hondarribia


Barrio de los pescadores de Hondarribia


Y con esto terminamos aunque para ser justos aún queda mucho que ver en Hondarribia. Para los amantes de la naturaleza tenemos el monte Jaizkibel que proporciona unas vistas increíbles sobre la bahía y para los sedientos de más historia el Castillo de San Telmo, el Fuerte de Guadalupe y la Ermita de Guadalupe del siglo XVI donde termina el popular Alarde.

En resumen, un pueblo 100% recomendable.