Sara, un remanso de paz

Hoy vamos a hablar de un pueblecito situado al otro lado de los Pirineos en cuyas calles se respira la calma y tranquilidad características del paisaje rural. Estamos en Sara (Sare), en el departamento de los Pirineos Atlánticos fronterizo con Navarra.

Esta aldea de poco más de 2000 habitantes es parada habitual para aquellos que visitan esa región del sur de Francia. En sus alrededores hay varios puntos de gran interés cultural como son las Cuevas de Sara, el Museo del Pastel Vasco, el mirador del Monte Larrun (La Rhune), “Le petit train de La Rhune”, el tren que sube al mirador y numerosas rutas de senderismo. Como dato curioso el 25 de enero de 1856 aquí nació Alberto de Palacio, el ingeniero detrás del Puente Colgante que vimos en nuestra serie sobre Portugalete.

Alberto de Palacio mirando su obra en Portugalete
Alberto de Palacio mirando su obra en Portugalete

Lo nuestro fue poco más que una parada para comer pero no quisimos perdernos la oportunidad de ver el pueblo y adentrarnos un poco en la historia rural vasca a través de sus caseríos centenarios.

Senderismo en Sara (Sare)
Senderismo en Sara (Sare)

Senderismo en Sara (Sare)
Senderismo en Sara (Sare)

Flor en Sara (Sare)
Flor en Sara (Sare)


En el casco urbano destaca la Iglesia de San Martín cuyo campanario es originario del siglo XVI si bien lo que vemos es una restauración de 2003.

Entrada a la Iglesia de San Martín de Sara (Sare)
Entrada a la Iglesia de San Martín de Sara (Sare)

Escultura en la Iglesia de San Martín de Sara (Sare)
Escultura en la Iglesia de San Martín de Sara (Sare)

Iglesia de San Martín de Sara (Sare)
Iglesia de San Martín de Sara (Sare)

Iglesia de San Martín de Sara (Sare)
Campanario de la Iglesia de San Martín de Sara (Sare)

En la Plaza del Frontón además del bar que nos dio de comer tenemos el Ayuntamiento y el viejo frontón.

Ayuntamiento de Sara (Sare)
Ayuntamiento de Sara (Sare)
Sara es la típica aldea donde el tiempo no pasa, donde las prisas y el estrés no llegan. No es lugar para quedarse mucho pero es excelente para recargar las pilas y continuar nuestro camino.