Bayona, entre el Nive y el Adur

La historia de Bayona comienza en el siglo III cuando el ejército romano estableció un campamento militar en la confluencia de los ríos Nive y Adur llamado Lapurdum. Posteriormente ese asentamiento inicial se desarrolló como un importante enclave estratégico. Por esto Bayona ha sufrido abundantes asedios y conflictos fronterizos que definieron su desarrollo urbanístico. El casco antiguo de la ciudad está formado por tres barrios Grand Bayonne, Petit Bayonne y Saint-Esprit.

Puente en Petit Bayonne
Petit Bayonne

Si llegamos por el Este lo primero que llama la atención son sus murallas. Las murallas de Bayona fueron construidas a lo largo de quince siglos de desarrollo militar formando un cinturón espectacular entorno a la ciudad. El plan más espectacular se debe al Marqués de Vauban, el ingeniero militar que modificó el Fuerte de Socoa en Ciboure, que construyó la ciudadela en el barrio de Saint-Esprit. La fortificaciones de Petit Bayonne, la parte oriental de la ciudad, constaban de cuatro bastiones y una puerta, la Puerta de Notre Dame. Al oeste, en Grand Bayonne, había 5 bastiones y dos puertas, la Puerta de España y la Puerta de la Poterne. La primera un tanto extraña pues se abre a través de un bastión y en la muralla como es habitual.

Puerta de España en Bayona
Puerta de España en Bayona


Perdida su función defensiva la “fortaleza de Bayona”  ha sido alterada con la construcción de parques, jardines y aparcamientos pero aún queda mucho en pie. Así, la ciudadela está en perfecto estado si bien pertenece al ejército francés y no está abierta al público.
Muralla de Bayona
Muralla de Bayona

No jugar sobre la murallas (Bayona)
No jugar sobre la murallas (Bayona)

El barrio de Grand Bayonne es la parte más comercial de la ciudad. Sus estrechas calles llenas de movimiento están llenas de tiendas y restaurantes. No debemos olvidar que aquí también se encuentran el Ayuntamiento (Hôtel de Ville) y la catedral.

Ayuntamiento de Bayona
Ayuntamiento de Bayona

Catedral de Santa María (Cathédrale Sainte-Marie) de Bayona
Catedral de Santa María (Cathédrale Sainte-Marie) de Bayona

La Catedral de Santa María (Cathédrale Sainte-Marie) se puede ver casi desde cualquier parte. Sus dos torres son una seña de identidad de la ciudad. De estilo gótico comenzó a construirse en el siglo XIII y no fue hasta el XIX cuando terminaron la torre norte. Aunque gran parte de su patrimonio cultural fue destruido durante la Revolución Francesa (1789-1799) es de visita obligada.


Interior de la Catedral de Santa María (Cathédrale Sainte-Marie) de Bayona
Interior de la Catedral de Santa María (Cathédrale Sainte-Marie) de Bayona

Altar de la Catedral de Santa María (Cathédrale Sainte-Marie) de Bayona
Altar de la Catedral de Santa María (Cathédrale Sainte-Marie) de Bayona

Junto a la catedral se encuentra el Claustro, una joya medieval del siglo XIV, que lamentablemente no pudimos ver por llegar tarde. Se trata de uno de los claustros grandes de Francia y a lo largo de su historia ha servido como cementerio, sala de reuniones municipal, tribunal de justicia e incluso como establo. 


Claustro de la Catedral de Santa María (Cathédrale Sainte-Marie) de Bayona
Claustro de la Catedral de Santa María (Cathédrale Sainte-Marie) de Bayona

Claustro de la Catedral de Santa María (Cathédrale Sainte-Marie) de Bayona
Claustro de la Catedral de Santa María (Cathédrale Sainte-Marie) de Bayona

A poca distancia tenemos el Château Vieux (Castillo Viejo), una fortaleza medieval construida sobre los cimientos del recinto romano. Su origen hay que buscarlo en el siglo XI pero no recibió su nombre hasta el siglo XV con la construcción del Castillo Nuevo en el barrio de Petit Bayonne.  En el siglo XVII fue remodelado por orden de Vauban. Desde sus orígenes ha sido residencia de las autoridades militares de la villa y actualmente sigue siendo propiedad del ejército. 

Château Vieux (Castillo Viejo) de Bayona
Château Vieux (Castillo Viejo) de Bayona

Dejando la parte histórica a un lado, perdiéndonos es como mejor se disfruta de la ciudad. Sus estrechas calles llenas de tiendas son una auténtica delicia para la vista y el estómago. Artesanía, moda y comida (no olvidemos el famoso chocolate de Bayona) son un seguro contra el aburrimiento.


Paseando por Bayona
Paseando por Bayona


Bayona y su catedral
Bayona y su catedral

Una calle en Bayona
Una calle en Bayona