Holanda desde Alkmaar a Middelburg

Cuando era adolescente y a nuestros estudios de bachiller le quedaban dos días recuerdo las mañanas de recreo en que todos soñábamos con el viaje de estudios. En aquellas conversaciones siempre salía a relucir Ámsterdam como destino favorito, ya se sabe que en esos viajes el componente cultural es lo más importante y a fin de cuentas Holanda y su capital andan muy “sobrados”. 


Amsterdam
Amsterdam



No eran tiempos de crisis, o quizás sí, pero entonces nadie nos hablaba de bund alemán, la prima de riesgo y los bancos no ejecutaban desahucios a granel como hacen ahora. La memoria me traiciona y no recuerdo muy bien las causas pero al final me quedé sin Ámsterdam, sin Lloret y sin viaje de estudios.


Muchos años más tarde nos encontramos viviendo en aquella ciudad soñada y más allá del triángulo, Róterdam-La Haya-Ámsterdam querría poner el foco en algunos de esos pueblos y pequeñas ciudades que quedan en la segunda cara de las guías de turismo.

Puente de Erasmo de Rotterdam
Puente de Erasmo de Rotterdam

Binnenhof en La Haya
Binnenhof en La Haya


Palacio Real de Amsterdam
Palacio Real de Amsterdam



A 25 kilómetros de Ámsterdam se encuentra Naarden, el típico pueblo fortificado holandés cuya historia se escribe con la sangre derramada en la Guerra de los Ochenta Años que enfrentó a las provincias de Flandes contra la corona española entre los siglos XVI y XVII


Naarden
La fortaleza de Naarden


La influencia de los conflictos bélicos en la arquitectura es indudable, gran número de ellos cuentan con bastiones que se conservan en muy buen estado. Sin alejarnos mucho de Ámsterdam tenemos magníficos ejemplos en Alkmaar y Haarlem. Más al sur Gorinchen o ciudades más grandes como Amersfoort, Utrecht y Leiden aun conservan las formas de sus antiguas defensas



Grote Markt de Haarlem
Grote Markt de Haarlem


Amersfoort
Amersfoort


Utrecht
Utrecht

Leiden
Leiden


En este sentido destaca Brielle el pueblo que encendió la mecha de la rebelión contra la corona española el 1 de abril de 1572. Al igual que en Naarden sus fortificaciones se encuentran en un estado excelente y cuentan su historia. Cada año celebran su liberación adornando las calles con banderas españolas y brindando desde la mañana hasta que el cuerpo aguante. No sería difícil reconquistarlo ese día.

Brielle
Brielle


Brielle, el 1 de abril
Brielle, el 1 de abril



A 10 kilómetros se encuentra Hellevoetsluis, también con su propia fortaleza, y cuyo dique seco (1806) fue el primero de los Países Bajos.       


Hellevoetsluis
Hellevoetsluis

Hellevoetsluis
Hellevoetsluis


Un paso más al sur nos lleva a la provincia de Zeeland, en la antigua isla de Schouwen, los holandeses son unos maestros robando terreno al mar, llegamos a Zierikzee una pequeña ciudad cuyo nuevo ayuntamiento recuerda al Museo Guggenheim de Bilbao.

Ayuntamiento de Zierikzee
Ayuntamiento de Zierikzee


Zierikzee
Zierikzee


En la misma provincia pero en otra “antigua” isla vecina (Walcheren) llegamos a Veere un pueblo costero con mucho encanto. 7 kilómetros más al sur nos saluda Middelburg, la capital de Zeeland, donde bien podemos pasar todo un día viendo sus atracciones.

Veere
Veere


Middelburg
Middelburg


Junto a Walcheren la naturaleza construyó otra isla que con el tiempo también fue reclamada al mar. Se trata de Zuid-Beveland, última parada de nuestra ruta, donde visitamos Goes un pueblo fundado en el siglo X con una larga historia a sus espaldas.



Todas estas poblaciones tienen algo en común, su historia, las fortificaciones y unas calles que hacen del paseo un viaje en el tiempo. Desde Alkmaar hasta Middelburg el camino es largo y fácilmente da para más de una semana de turismo cultural. Viajar es conocer y descubrir y para ello vivimos.