Cruzamos la aduana de Balmaseda

Venimos cargados de lana. Ha sido una buena temporada y buscamos ganar un buen dinero vendiendo nuestra mercancía en el Puerto de Bilbao. Nuestra es lana es de calidad y se exporta a Flandes.

Finalmente, tras pensarlo mucho, decidimos seguir el camino de Burgos por ser el más transitado y entendemos que el más seguro para llegar a nuestro destino. Pasaremos Balmaseda (1) y seguiremos el río Cadagua que finalmente nos llevará hasta Bilbao.


Escudo de Balmaseda
Escudo de Balmaseda




Tras un par de jornadas por fin llegamos a las puertas de Balmaseda. Es una ciudad-mercado rodeada por una muralla. Para acceder a su interior hay que atravesar una de sus cinco puertas medievales. En lo alto de la ciudad vemos un castillo (2). Toda la villa está salpicada por casas-torre y casonas del estilo de las que vemos en lugares como Medina de Pomar o Espinosa de los Monteros. Un buen ejemplo de ello lo  encontraremos en la calle Correría. Se trata del Palacio de Urrutia (1615) de estilo sobrio y en el que destaca un blasón en una de sus esquinas.


Palacio de Urrutia en Balmaseda
Palacio de Urrutia


Enfilamos el camino hacia el Puente Viejo (o de la Muza) que cruza el río Cadagua. Su construcción se asienta sobre la base de otro más antiguo del siglo XIII si bien la imagen actual se debe a una reforma del siglo XV que añadió el castillete entre otros elementos.


Puente Viejo (o de la Muza) - Balmaseda
Puente Viejo (o de la Muza)


Por su localización Balmaseda es un punto de paso obligatorio para llegar a la costa, es el nexo que une la meseta castellana con el Mar Cantábrico (3) y por eso han establecido aquí una aduana. Hay mucha actividad, no somos los únicos mercaderes y tendremos que competir por ganarnos el favor del “aduanero” frente a aquellos que traen cereales, legumbres y vino de todos los rincones de Castilla.

Finalmente pagamos el portazgo (4) y cruzamos el puente en dirección a las murallas.


Puente Viejo (o de la Muza) - Balmaseda
Puente Viejo (o de la Muza)



Nada más tocar la otra orilla, a nuestra izquierda, llama nuestra atención el Monasterio de Santa Clara, un complejo construido durante el siglo XVII gracias a las donaciones de un indiano que se hizo rico en Panamá. (5).

Siguiendo la calle paralela al río (6), hacia la derecha, pronto llegamos a la Iglesia de San Juan Bautista (7), construida a mediados del siglo XV en estilo gótico renacentista.



 Iglesia de San Juan Bautista - Balmaseda
Iglesia de San Juan Bautista



Tras un par de minutos, en la misma vía, llegamos a la sede de la Administración de la Aduana Real (8). Estamos frente al Palacio del Marqués de Buniel del siglo XVII.


Palacio del Marqués de Buniel - Balmaseda
Palacio del Marqués de Buniel


Seguimos calle abajo para llegar a la Plaza de San Severino. Estamos en el corazón del pueblo y nos vemos en mitad de un solar a la sombra de la Iglesia de San Severino, construida en el siglo XV en estilo gótico aunque con adiciones posteriores de estilo barroco que modificaron su aspecto exterior.


Plaza de San Severino - Balmaseda
Plaza de San Severino


Justo a su lado se levanta la Casa Consistorial, una especie de palacete castellano construido a mediados del siglo XVIII por el arquitecto Marcos de Vierna y Pellón.


 Casa Consistorial - Balmaseda
Casa Consistorial


El comercio es la clave del desarrollo de Balmaseda, el trasiego de personas y mercancías dejan mucho dinero en el pueblo. Sus calles repletas de gente se ven pobladas por tabernas, posadas, herrerías y diversos talleres artesanos. Es en este momento cuando nos perdemos por sus cantones buscando provisiones para seguir nuestro viaje hasta Bilbao.





NOTAS

(1)    Aquí nos permitimos una licencia, en la antigüedad Valmaseda (en euskera y oficialmente Balmaseda).

(2)    Hoy en día no queda nada. La muralla se derribó para ampliar el pueblo y el castillo estaba situado en Cerro Polo. Fue destruido por los Carlistas en 1840.

(3)    Siguiendo el trazado de una antigua calzada romana.

(4)    Antiguo impuesto existente en los reinos de Castilla, Aragón y Navarra que cobraba derechos de tránsito al entrar en una ciudad. Podía gravar tanto a las personas, mercancías como animales.

(5)    D. Juan de la Piedra Verástegui.

(6)    Calle Martín Mendia.

(7)    Actualmente el Museo de Historia de Balmaseda.

(8)    Hasta 1841.