Visitamos el Palacio de Nymphenburg en Munich

Munich es una de las ciudades más importantes de Alemania, capital del Estado de Federado de Baviera fue elegida como tal en 1506. La condición de capital se tradujo en una serie de privilegios que impulsaron el desarrollo de la ciudad cuya herencia se ve en los muchos edificios majestuosos que datan de aquella época y posteriores.  Uno de los más interesantes y visitados es el Palacio de Nymphenburg (Schloss Nymphenburg). 

Palacio de Nymphenburg
Palacio de Nymphenburg


El Schloss Nymphenburg es un palacio que por Fernando María y Enriqueta Adelaida de Saboya se hicieron construir en las afueras de Munich. Esta residencia de verano fue su forma de celebrar el nacimiento de su hijo Maximiliano II Manuel de Baviera  después de diez años de casados.

La primera fase de este proyecto por etapas quedó concluida en 1679 cuando el agasajado contaba con 17 años. Por aquel entonces la Residencia Nymphenburg constaba de un pabellón, una iglesia, algunos edificios secundarios y un pequeño jardín.

Magdalenenklause del Palacio de Nymphenburg
Magdalenenklause


En los siguientes años Maximiliano continuó con el trabajo donde lo dejaron sus padres añadiendo dos pabellones a ambos lados de la residencia que más tarde se unirían a ella mediante dos largas galerías (1701).

Palacio de Nymphenburg
Palacio de Nymphenburg


La Guerra de Sucesión Española (1701–1714) supuso un alto en las obras pero a su conclusión Maximiliano llegó acompañado por arquitectos franceses con nuevas ideas. Así comenzó otra nueva etapa de construcción “a la francesa”. En 1715 comenzó un extenso plan de reformas que afectaba a todo el complejo, se crearon canales, se extendieron los jardines, se construyeron más pabellones y los existentes fueron redecorados y amueblados con todo lujo de detalles. Todas las actuaciones giraban entorno a la idea de que la simetría representaba la perfección.
 
Palacio de Nymphenburg
Palacio de Nymphenburg
 
Carlos VII Alberto, el hijo de Maximiliano, siguió la tradición familiar y le construyó a su esposa, María Amalia, un palacete llamado Amalienburg hoy considerado como una joya del rococó europeo.
 
Habitación de los espejos de Amalienburg del Palacio de Nymphenburg
Amalienburg

Habitación de los espejos de Amalienburg del Palacio de Nymphenburg
Habitación de los espejos de Amalienburg


El primogénito de Carlos Alberto, Maximiliano III José, fue el responsable del mayor tesoro que podemos contemplar en el Palacio de Nymphenburg, nos estamos refiriendo a la Gran Sala cuyo techo responsable de los dolores de cuello que sufren sus visitantes.
 
Frescos de la Gran Sala del Palacio de Nymphenburg
Frescos de la Gran Sala


El siguiente en pasar por el palacio fue Carlos Teodoro que si bien no hizo muchos cambios abrió los jardines al público en 1792.
 
Jardínes del Palacio de Nymphenburg
Jardínes del Palacio de Nymphenburg


A principios del siglo XIX Baviera se convirtió en un reino (1806-1918) el palacio de Nymphenburg cobró protagonismo al convertirse en la principal residencia de los monarcas bávaros.
 
Una visita a un palacio de estas características puede llevarnos desde una hora  si lo queremos ver a todo correr hasta prácticamente un día entero si somos muy metódicos o estamos extremadamente interesados en el tema. Sólo los jardines tienen 200 hectáreas así que con unas 3-4 horas deberíamos andar bien.

Nada más llegar lo primero que llama la atención es su tamaño, es tan ancho que parece abrazarte a cada paso que das. Una vez dentro nos quedamos boquiabiertos con la Gran Sala y los frescos de su techo.


Gran Sala del Palacio de Nymphenburg
Gran Sala
 

Superada la Gran Sala nos vemos recorriendo 21 estancias algunas finamente decoradas. Todas con su historia particular. 
 
Sala China
Sala China
Habitación de la reina Carolina (donde nació Luis II de Baviera)
Habitación de la reina Carolina (donde nació Luis II de Baviera)


Como curiosidad llegaremos a una sala llena de retratos de mujeres conocida como la “Galería de las bellezas” de Luis I de Baviera, un rey muy conocido por sus excentricidades.

 
Galería de las bellezas del Palacio de Nymphenburg
Galería de las bellezas


Cuando salimos al inmenso parque nos encontramos con otros pabellones muy interesantes como el Amalienburg, del que hemos hablado más arriba, el Pagodenburg (1716-1721), que está inspirado en la cultura china, el Badenburg (1719–1721), una enorme sala de baños, el Magdalenenklause (1725-1728), unas  ruinas simuladas de una iglesia y el Templo de Apolo (1862-1865), en estilo neoclásico.


Pagodenburg del Palacio de Nymphenburg
Pagodenburg

Badenburg del Palacio de Nymphenburg
Badenburg

Templo de Apolo del Palacio de Nymphenburg
Templo de Apolo

La realeza bávara nos ha dejado unas cuantas maravillas para nuestro disfrute, entre ellas el Castillo de Neuschwanstein brilla con luz propia, sin embargo, si miramos más allá no podemos dejar pasar joyas como el Palacio de Nymphenburg, una visita obligatoria si pasamos unos días en Munich.