Museo de la Tortura de Amsterdam

Ámsterdam es una ciudad que cuenta con numerosos museos que cubren las más variadas temáticas. El arte lo tiene bien cubierto con museos de primera línea como el Rijksmuseum, el Van Gogh, la casa de Rembrandt o el Museo van Loon. Junto a éstos la la oferta se amplía con otros dedicados a la arquitectura, la fotografía, el sexo e incluso el cannabis. En esta ocasión vamos a hablar de esos museos minoritarios pero especiales. Se trata del “Museo de la Tortura”.


Garrote Vil
Garrote Vil


La tortura ha sido práctica común en todas las civilizaciones desde el principio de los tiempos. Sin embargo el cine la ha asociado fuertemente con la Edad Media y ha mostrado, no sin razón, a la Inquisición Española con su principal brazo ejecutor.


Museo de la tortura
Museo de la tortura
 

El Museo de la Tortura de Amsterdam está en el número 449 de la Calle Singel, justo enfrente del famoso mercado de la flores (Bloemenmarkt). Se trata de un museo pequeño que no requiere demasiado para su visita pero que nos enseña lo “ingeniosos” que podemos ser a la hora de hacer daño. El museo no tiene grandes salas, son apenas tres espacios en los que se exponen 30 piezas con explicaciones al detalle en varios idiomas incluido el español.


Museo de la tortura
Museo de la tortura


Uno de los aspectos más destacables del museo es su ambientación. Las oscuridad y la predominacia de intensas luces rojas y azules le dan un aspecto tétrico que encaja como anillo al dedo.


Guillotina
Guillotina
 

Durante la visita nos invade una sensación de desasosiego con sólo pensar el dolor que cada máquina provocaba a sus “usuarios”. El objeto más destacable es la silla de la Inquisición que era utlizado para liberar el alma de los poseídos. Se ataba a la víctima y se dejaba a la gravedad hacer el resto. Cuando pensaban que no era suficiente se hacía fuego debajo del asiento para someter al poseído al tormento total que purificaría su cuerpo.


Silla de la Inquisición
Silla de la Inquisición


La silla de la inquisición es una pieza de ingeniería avanzada comparada con otras sillas más rudimentarias aunque también muy efectivas para sacar confesiones.


El caballete de Judas
El caballete de Judas


Si el torturado era un poco cabezota tenían medios para “abrir la mente” como el rompecráneos.


Rompecráneos
Rompecráneos


Los potros de tortura son también muy espectaculares. El mecanismo permite estirar el cuerpo de la víctima  hasta dislocar las extremidades o en casos más extremos romper los tendones.
 

Garrucha
Garrucha

Dada su temática el Museo de la Tortura no es un plato para todos los gustos por lo que lo recomendamos sólo para aquellos que estén muy interesados en el tema o tengan tiempo para alguna curiosidad.