La Cisterna Basílica de Estambul

Todas las ciudades cuentan con lugares curiosos que dan una idea de esplendores pasados que marcaron una época en su historia. Estambul tampoco es una excepción y las cisternas de la época bizantina son una buena prueba de ello.


Cisterna Basílica de Estambul
Cisterna Basílica de Estambul



Durante la época bizantina (330-1453) se construyeron 60 cisternas para almacenar agua bajo el suelo de Estambul como estrategia para a hacerla más autosuficiente durante los asedios.


Cisterna Basílica de Estambul



De todas ellas la Cisterna Basílica es la más espectacular por su tamaño y grandiosidad. Se construyó en el año 532 durante el reinado del emperador Justiniano I y la fuente del agua que se consumía en el Gran Palacio de Constantinopla. Tras la  conquista otomana en 1453 la cisterna siguió proveyendo de agua al Palacio de Topkapi pero la construcción de otras infraestructuras provocó su abandonado y fue dedicada a otros usos. En la década de los 80 se limpió y restauró para poder abrirla al turismo instalando unas pasarelas.


Cisterna Basílica de Estambul

Cisterna Basílica de Estambul



Los números de la Cisterna Basílica son impresionantes, una vez dentro estamos ante una especie de catedral subterránea de unos  140 metros de largo por 65 de ancho. El techo se apoya sobre un entramado de 336 columnas de mármol dispuestas en 12 filas de 28 columnas.  Las columnas fueron traídas a Constantinopla desde templos paganos de Anatolia así que hay una mezcla de estilos siendo principalmente de estilo jónico y corintio junto a unas pocas de estilo dórico.


Cisterna Basílica de Estambul

Cisterna Basílica de Estambul



La gran curiosidad de la Cisterna Basílica se encuentra en la esquina noroeste donde encontramos dos columnas apoyadas sobre sendos bloques esculpidos con el rostro de Medusa. La historia de las cabezas de medusa es que, más allá de especulaciones conspiranoicas, simplemente los bizantinos pusieron esos bloques ahí porque les encajaban. Como comentábamos el material fue sacado de diferentes templos y fue reciclado.


Cisterna Basílica de Estambul
Cara de Medusa

Cisterna Basílica de Estambul
Cara de Medusa
 
Si tenemos tiempo tras visitar la Mezquita Azul o el Museo de Santa Sofía venirse a la Cisterna Basílica puede ser una gran idea, está cerca y nos dejará con la boca abierta.